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jueves, octubre 21, 2021

A propósito del Tsunami delincuencial que azota el pais

Bolivar Mejía

En este país seguimos creyendo que la fiebre está en la sabana. La delincuencia cada día se recrudece más, porque los que piensan que, manteniendo un pueblo en la ignorancia, el atraso social y sin educación le va a redituar poder y riquezas, tienen toda la razón, pero también le va a generar mucha delincuencia e inseguridad ciudadana.

Este es el país de progreso y adelanto que han construido el sistema de partidos y los políticos, dentro del régimen de nuestra democracia. El que fomenta el Denbow y el reguetón promotores de estupideces y sin sentidos, así como de todos los vicios que nos aquejan y detractores declarados de la lectura y la educación. No hay que ser adivino para pronosticar el destino que nos espera en las actuales circunstancias. La escuela no educa a nadie en este país, se educa el estudiante que desea echar pa`lante y es motivado en sus hogares, si tiene padres responsables; la verdadera educación en RD, la que modela conductas y pensamientos,  está en manos de los medios de comunicación y a merced de toda la basura que se divulga por ahí, esa es la verdadera Escuela Nacional, la que drena la identidad de un pueblo que poco a poco va perdiendo el rostro,  porque ningún gobierno se ha detenido a entender que es Políticas de Comunicación para un estado y la importancia de las mismas para la creación de perfiles ciudadanos.

Políticas de Comunicación,  no es distribuir notas de prensa cacareando supuestos logros y pagando bocinas para que canten como gallos, los huevos que ponen,  como el actual Ministro de Interior y Policía, que en un acto para develar un supuesto “Monumento a la Paz”, cuando le preguntan por la ola de delincuencia que azota el país, se despacha con que no le desvíen el tema, cuando él está presentando lo que no se ha hecho nunca, un “Monumento a la Paz”, carajo, que lindo tipo, con la delincuencia comiéndose a la gente, debió dejar su mamotreto para una mejor ocasión, pero la prudencia es escaza cuando un funcionario desea brillar.

Los gobiernos deben comenzar a pensar en desarrollar estrategias en Políticas de Comunicación Gubernamental; que cree una ley de Difusión Audiovisual para el país, que regule el uso de los medios de comunicación y supervise el contenido de los mensajes que llegan a los hogares dominicanos, porque los que están llegando a los niños de este país, no son los mejores y yo puedo atestiguar que vi con terror a unos niños de mi entorno, incluyendo un sobrino mío, a quien recrimine duramente,  jugando en la calle con pistolitas al «Ta` atracao», y esto no ocurrió en Gualey, Capotillo o Guachupita.

Antes jugábamos a los policías y los ladrones y nadie quería ser ladrón, hoy día nadie quiere ser al que atracan, sino el atracador, esa es la cruda realidad, eso son los modelos que les están vendiendo a nuestros hijos e hijas y las autoridades bien gracias, inventando vainas, frente a lo que se vive en RD. Por eso cuando a una madre le trancan un hijo por drogas, ella se despacha diciendo que: “Mi hijo no es traficante”, y sin sonrojo alega; “lo que él hace es robar” y si lo apresan por robo, declara sin ningún rubor, “mi hijo no es ladrón, él vende drogas” y esas señales en este país se toman a chistes de comedia y poca reflexión.

Es decir, cuando un pueblo pierde el sentido para discernir entre lo malo y lo bueno, el panorama es tétrico. Aquí nunca han concebido estrategias de Políticas de Comunicación, en los tiempos de doña Zaida era de Balaguer, se manejó la censura, ahora ni eso existe, los gobiernos han preferido dejar la comunicación del país, en manos, de empresarios y comerciantes, cuyo único fin es ganar dineros, sin el menor sentido de la Responsabilidad Social.

Con esto no quiero decir que la culpa de nuestro males la tienen los géneros musicales urbanos, jamás cometería tal insensatez, son los ritmos de este tiempo y es el derecho de toda generación concebir y crear sus ritmos, ahora bien el contenido de sus mensajes, fomentan la violencia contra la mujer, el embarazo en la adolescencia, el consumo de estupefacientes,  inducen, empujan, causan y fomentan el terrible mal que nos aqueja y los que crean que estoy hablando sandeces, los remito a la psicología o la neurociencia y el papel de la radio, televisión y ahora las redes sociales, en la modelación de conductas colectivas.

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