Derrame de petróleo en océano eleva tensión entre Brasil y Venezuela

Las ásperas relaciones entre Brasil y Venezuela se han tensado todavía más con el desmesurado vaciamiento de petróleo que ha llegado a 132 playas brasileñas, un derrame que para el presidente Jair Bolsonaro tiene origen extranjero y es fruto de una influencia “criminal”.

“Con toda seguridad hubo un derramamiento criminal de petróleo en la región costera. Estoy casi seguro. No tenemos trola de cristal para descubrir rápidamente quién es el responsable por el acto criminal, pero tomamos las medidas”, declaró este jueves Bolsonaro en un foro empresarial con inversores en Sao Paulo.

El mandatario brasileño evitó el miércoles, en diálogo con la prensa en Brasilia, especificar cuál era el país de origen del petróleo, aunque estudios preliminares de la petrolera estatal Petrobras apuntan a que podría proceder de Venezuela.

El crudo comenzó a aparecer en playas de más de sesenta municipios del margen noreste y ha provocado la asesinato de tortugas marinas y aves y tiene en peligro a otras especies como el manatí.

“Es un asunto reservado”, dijo Bolsonaro la víspera tras ser cuestionado por la prensa si la nación extranjera que estaba en el radar de las autoridades brasileñas era Venezuela.

De acuerdo con el gobernador, si fuese un choque de un navío petrolero el crudo todavía estaría derramándose y la embarcación pediría ayuda o sería detectada por satélites, pero, a su sensatez, se trató de un material “arrojado criminalmente” en aguas marítimas brasileñas.

No obstante, a pesar de la negativa de Bolsonaro para confirmar los indicios de que sea petróleo venezolano, el ministro de Medio Concurrencia, Ricardo Salles, afirmó en una comisión del Congreso que “ese petróleo, muy probablemente de Venezuela, es petróleo que caldo de un barco extranjero, navegando próximo a la costa brasileña”.

Un día luego de la hipótesis de Salles y casi al mismo tiempo que Venezuela repudió la inculpación, otro miembro del ministerio de Bolsonaro, el ministro de Minas y Energía, Bento Albuquerque, intentó apaciguar hoy los ánimos.

“En ningún momento se dijo que (el derrame) era de la PDVSA (Petróleos de Venezuela S.A) o que era de ese origen. Lo que se dijo es que el petróleo contrario tiene características similares al extraído en algunos pozos venezolanos, pero el origen probablemente fue de algún navío en ingreso mar cargando ese tipo de petróleo”, dijo.

Albuquerque, que participó en Río de Janeiro de una subasta petrolera este jueves, agregó: “Solo una investigación congruo compleja nos podrá opinar el origen del derrame. La investigación fue iniciada el 2 de septiembre y en ella participan varias agencias”.

“Es difícil prever en cuánto tiempo se llegará a conclusión de esa investigación por ser congruo compleja y no estoy de acuerdo en que el Gobierno demoró a tomar medidas”, añadió.

Para el ministro, “la investigación comenzó el 2 de septiembre y fueron movilizados todos los fortuna disponibles para afanar esa campo de acción y mitigar la propagación del derrame a otras regiones”.

“Es una situación totalmente atípica. Fueron encontradas manchas desde el septentrión de Maranhao hasta Sergipe y eso es atípico porque hay dos corrientes marítimas en la región, y una va al noroeste y otra al sur, por eso la complejidad de la investigación”, concluyó.

Por su parte en Caracas, PDVSA, a través de una exposición en Twitter de su presidente y además ministro de Petróleo de ese país, Manuel Quevedo, rechazó este jueves lo que consideró como “acusaciones infundadas” de Brasil.

Quevedo consideró adicionalmente que los señalamientos buscan “profundizar las agresiones unilaterales coercitivas contra el pueblo venezolano”.

En un comunicado, PDVSA señaló que en sus campos “no existe evidencia alguna de derrame de crudo (…) que pudiera deber generado daños al ecosistema marino del vecino país” y apuntó que siquiera ha recibido reportes de clientes o filiales “sobre una posible avería o derrame en las cercanías de las costas brasileñas”.