Falta de consenso pone cerco estabilidad en Haití

La estabilidad política es uno de los anhelos de la sociedad haitiana, pero el camino para alcanzarla está más que empedrado, porque encuentra dos extremos: a un sector que busca justicia social, democracia y crecimiento económico, y otro que no quiere abandonar un sistema en el que impera la corrupción y la impunidad.

Ese difícil panorama lo describe el arquitecto haitiano Leslie Voltaire, miembro del Acuerdo Montana, quien, sin embargo, no pierde las esperanzas de que su país se encamine por un rumbo en el que sus ciudadanos no tengan que huir de la pobreza y la inseguridad.

“Lo que pasa es que estamos frente a una mafia internacional, que trafica drogas y armas, y que está armando pandillas, y nosotros escogimos una vía democrática sin violencia. El diálogo es muy difícil frente a unos que quieren robarse todas las aduanas, los ingresos del país, y otros que son idealistas y quieren construir un país democrático, moderno, que crezca con la creación de riqueza, justicia social.

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“Es muy difícil, tenemos dos direcciones opuestas, dos extremos, porque ellos están viendo dinero, armas, drogas, nosotros estamos viendo virtudes”, expresó Voltaire al analizar por qué ha faltado consenso en Haití para salir de la crisis política.

Crisis de legitimidad

El asesinato del presidente Jovenel Moise, el 7 de julio de 2021, creó un vacío de poder que fue llenado, primero efímeramente por el primer ministro interino Claude Joseph, y luego por el actual primer ministro Ariel Henry, a quien el exmandatario había designado en ese cargo dos días antes de su muerte.

En medio de esa tensión el Grupo Core, al que están adscritos representantes de la OEA, la ONU, la Unión Europea, y los embajadores de Estados Unidos, Francia, Alemania, Canadá, Brasil y España, publicó en una cuenta de Twitter que Henry debía ser el primer ministro, con el compromiso de realizar elecciones en enero de 2022, lo cual no ha hecho.

Leslie Voltaire

Sobre el rol desempeñado por el Grupo Core en la designación del primer ministro, Voltaire expresó que “ese es un sindicato de embajadores que trabaja para mantener el status quo en Haití”.

“Saben que es el país más desigual y que la política practicada por su títere nos lleva al abismo. Pero temen un cambio donde van a tener que confesar su participación en la génesis de la crisis.

“Lo que más temen son las migraciones descontroladas, las manifestaciones en las calles, los secuestros, y cómo controlar las elecciones”, afirmó.

Las propuestas políticas del Acuerdo Montana

En ese contexto se unieron organizaciones políticas, sindicales, sociales y empresariales en el denominado Acuerdo Montana, y elaboraron una propuesta para contribuir con la estabilidad política en un período de transición.

“Nosotros hemos ofrecido compartir el poder pero a través de un diálogo nacional, para decir qué es lo que queremos, y qué plan debemos seguir para los próximos 25 años. Hacer una nueva Constitución o reformar la vigente para que se adapte a nuestra visión, pero hay muchos obstáculos para hacer eso, tanto externos como internos”, refirió Voltaire.

“Quieres acabar con la corrupción, que se acabe la impunidad, quieres se aumente la policía y no esté politizada, son cambios burgueses, no son cambios revolucionarios, pero es muy difícil que los piratas los acepten, porque son piratas, bucaneros y filibusteros, y son los políticos y los empresarios.

“Antes, hace unos cinco años o diez, había una diferencia entre modernos y ancianos, modernos y mafiosos, ahora todos son iguales, juegan el mismo juego”, refirió.

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Grandes indiferentes

Voltaire consideró que los grupos de poder son indiferentes al derrotero que lleva el país, porque no les importa la crisis política y económica.

“No les importa, porque no es su país, ellos tienen casas en Santo Domingo, Miami, cada fin de semana se van a Miami a comprar sus cosas y regresan”, manifestó.

Al hacer ese planteamiento refirió que las élites económicas y políticas no tienen un sentido de pertenencia con Haití.

Debilidad institucional

La fragilidad institucional de Haití es más que evidente, según las explicaciones de Voltaire.

“Estamos en una situación donde el Poder Ejecutivo no es legal, el Legislativo solo tiene 10 senadores, de 30 que debe ser la matrícula, y no hay diputados porque no se han hecho nuevas elecciones. Y la Corte Suprema está amputada de tres o cuatro de sus miembros y no puede decidir sobre nada”, señala el arquitecto haitiano.

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