Familias recuerdan las 364 víctimas del incendio de Asunción hace 15 años

 Los familiares de las víctimas del incendio de Ycuá Bolaños, el supermercado de Asunción en el que murieron 364 personas en 2004, mantienen su lucha para implementar medidas de prevención de riesgos contra el fuego, cuando se cumple el decimoquinto aniversario de una de las peores tragedias de Paraguay.

Familiares, amigos y autoridades se citaron este jueves frente al siniestrado establecimiento, donde se está levantando un monumento a las víctimas, para rendir homenaje a sus seres queridos que perdieron su vida aquel 1 de agosto.

Quince años después de la tragedia, mantienen su pulso con la Junta Municipal de Asunción para tratar de impulsar medidas como la incorporación de salidas de emergencia en los establecimientos o la creación de protocolos de rescate en lugares con aglomeraciones.

“No sirve solamente con poner un cartelito de emergencia”, denunció a Efe el portavoz de la Coordinadora Familiar de Víctimas de Ycuá Bolaños, Christian Olmedo, que cada año participa en la conmemoración.

Los familiares quieren que se establezca el 1 de agosto como el día en el que las autoridades locales tengan que rendir cuentas sobre sus políticas de prevención de incendios con la presentación de informe anual.

No es la única cuenta pendiente que tienen con la Administración, ya que también reclaman que se retomen los trabajos para identificar a seis personas que desaparecieron en el incendio, pero que no se pudo certificar su muerte.

Olmedo lamentó que sus familias no hayan podido “poner fin a la búsqueda” de las víctimas para “cerrar el luto” después de la tragedia.

A pesar de que los familiares ya recibieron una indemnización por parte del Estado, desde la organización también piden que se abonen los costes económicos de los juicios civiles que algunas familias emprendieron tras el incendio.

La tragedia se inició en la parrilla de un restaurante del supermercado, ubicado en el barrio asunceno de Trinidad, como consecuencia de la falta de mantenimiento, según reveló la investigación del caso.

Las pesquisas demostraron además que el propietario del supermercado, Juan Pío Paiva, ordenó que se cerraran las puertas cuando se declaró el fuego para evitar robos, lo que provocó la elevada cifra de fallecidos.

Paiva fue condenado a 12 años de prisión por homicidio doloso, exposición de personas al peligro y omisión de auxilio, aunque solo cumplió ocho años de su pena, ya que salió en libertad por buena conducta.

“De ninguna manera se ha hecho justicia”, expresó Olmedo, que considera que hay más personas involucradas en la tragedia que no pasaron por los tribunales.

Para el portavoz de los familiares, el incendio fue “resultado de un montón de malas prácticas de sectores de interés empresarial y político”, que no han sido castigadas.

A la conmemoración de hoy asistieron autoridades locales y nacionales, así como el cuerpo de bomberos de Asunción que hicieron sonar sus bocinas para recordar a las 364 personas que perdieron su vida.

Los familiares escribieron un texto que depositaron en una de las vallas donde se está edificando un centro cultural en memoria de las víctimas que Olmedo confía en que sirva como “espacio de referencia para el recuerdo a nuestras familias”.

Olmedo, que perdió en el incendio a su hermana y a su sobrina, reconoció la importancia de poder contar con los familiares y amigos en el “proceso de asimilación de la pérdida”.

Tras experimentar un proceso de “dolor, rabia y frustración”, Olmedo recurrió al teatro como una forma de expresión para poder aceptar la tragedia.