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sábado, septiembre 18, 2021

Hongos super-resistentes atacan a pacientes críticos con covid-19 en Argentina

Hongos super-resistentes atacan a pacientes críticos con covid-19 en Argentina

La pandemia por el coronavirus gatilló la preocupación mundial por la invasión por hongos que pueden ser mortales en los seres humanos.

Por un lado, a partir de la explosión de casos de covid-19 en la India recrudecieron los casos del llamado popularmente “hongo negro” que causa la mucormicosis.

En la Argentina, ya se confirmaron 10 casos de esa infección por el “hongo negro” este año, y 7 de ellos tenían previamente un diagnóstico de la enfermedad covid-19 causada por el coronavirus.

Además, avanzan en Sudamérica los casos del hongo emergente Candida auris, que mata a 1 de cada 3 pacientes que se infecta. Durante los últimos nueve años, el Candida ya fue detectado en pacientes en Colombia, Venezuela, Chile, Perú y Brasil.

“En el contexto de la pandemia, lamentablemente ciertas especies de hongos han adquirido protagonismo”, dijo a Infobae el presidente de la Asociación Argentina de Microbiología, el doctor Gustavo Giusiano, quien es también jefe del departamento de Micología del Instituto de Medicina Regional de la Universidad Nacional del Nordeste e investigador del Conicet. “Los hongos, como el que causa la mucormicosis o el Candida auris, generalmente afectan a pacientes que ya están en estado crítico por otras enfermedades”.

En el caso del “hongo negro”, se trata de una infección que ya existía antes de la pandemia por el coronavirus. En realidad, el hongo no es de color negro. Pero las lesiones que producen en la piel por su infección tienen ese color y eso llevó a que la gente le pusiera ese nombre. La tasa de letalidad por mucormicosis se estima entre el 40 y el 80%.

“En el contexto actual de la pandemia por coronavirus, el COVID-19 puede presentarse como una neumonía leve a potencialmente mortal, con co-infecciones oportunistas causadas por diferentes bacterias y hongos, entre las que puede presentarse la mucormicosis”, según informó el Ministerio de Salud de la Nación de Argentina el 19 de junio, después de informar que se había confirmado un caso de una paciente con diabetes y COVID-19 en la provincia de Formosa, y había otro caso en estudio en la provincia de Buenos Aires.

Desde el año pasado, la notificación de los casos del “hongo negro” pasó a ser obligatoria en la Argentina. Hasta el 15 de julio había 10 casos confirmados, de acuerdo con el sistema de vigilancia del Ministerio de Salud de la Nación. Además de Formosa y provincia de Buenos Aires, también el “hongo negro” se encontró en pacientes de la Ciudad de Buenos Aires, Mendoza, Santa Fe, Chaco, y Río Negro. El promedio de edad de las personas afectadas por el “hongo negro” es de 57 años.

“La mucormicosis era más frecuente en pacientes con diabetes descompensados. Desde la pandemia, se han encontrado casos con mucormicosis en pacientes afectados por el coronavirus que tenían diabetes y que habían sido tratados con fármacos que aumentan el riesgo de ser más susceptible a micosis”, comentó el doctor Giusiano.

El experto encuentra una diferencia entre la primera ola de la pandemia en Argentina en comparación con la segunda ola que empezó en marzo pasado con respecto a la coinfección por hongos.

“El año pasado, los pacientes con COVID-19 críticos eran de mayor edad. Por lo cual, muchos fallecían y tenían tiempos más cortos de internación. En cambio, durante la segunda ola, las personas mayores estuvieron vacunadas, y el COVID-19 afectó más a pacientes más jóvenes. Muchos de esos pacientes más jóvenes que tuvieron complicaciones y desarrollaron cuadros críticos tienen más chances de estar más tiempo en la internación y sobrevivir. Pero también tienen más riesgo de ser afectados por hongos oportunistas ya que su organismo está más debilitado”, explicó el doctor Giusiano.

En tanto, días atrás se notificaron brotes del “superhongo” Candida auris en un hogar de ancianos de Washington, D.C, y en dos hospitales del área de Dallas, en los Estados Unidos, según informaron los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés). La situación es preocupante porque un puñado de pacientes con el “superhongo” no respondieron a las tres clases principales de medicamentos.

La infección por Candida auris se describió por primera vez en el mundo en un paciente en Japón en 2009 y ya se ha propagado en más de 30 países. Además de que casi no hay fármaco eficaz, hay otra dificultad: el super-hongo es de difícil identificación en el laboratorio.

Se puede confundir con otros gérmenes y “el paciente puede recibir tratamiento equivocado. Se necesita que los laboratorios cuenten con tecnología especializada”, señaló Escandón.

 

FUENTE: INFOBAE

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