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jueves, junio 24, 2021

Incertidumbre se apodera de familiares de pacientes covid

La tristeza es visible en los rostros de los familiares de enfermos con covid-19.

Con las manos entrecruzadas y la vista hacia la Unidad de Coronavirus del Hospital docente Francisco Moscoso Puello, estaba ayer Félix Ramón Soriano en espera de recibir informaciones sobre la situación de salud de su madre, una de las tantas pacientes ingresadas por covid-19 en el referido centro de salud.

El señor contó a este medio que su progenitora de 65 años de edad está interna desde el pasado viernes. Con la voz entrecortada, narró que antes de su ingreso en el citado establecimiento sanitario, visitó unos cinco hospitales en todo el gran Santo Domingo en busca de camas para la mujer que lo trajo al mundo.

“Anduve la San Vicente, la carretera Mella y hasta Gascue, y no encontré camas para internar a mi madre”, expresó.

Tras tres días de ingreso, aseguró que la señora está estable; sin embargo, manifestó que la dama padece de diabetes, tiene el corazón grande y además sufre de los pulmones, por lo que su situación de salud la ubica dentro del grupo de riesgo de la enfermedad viral.

Con lágrimas en los ojos, exhortó a la población a cuidar de su familia y a tener mucho cuidado para evitar el contagio del virus de la Sars Cov 2.

Bajo la misma intranquilidad se encontraba José Urbaez, quien aguardaba por el informe clínico de su esposa.

Al conversar con este medio, el caballero dijo que su cónyuge de 74 años de edad está ingresada desde hace siete días, tras ser trasladada desde el Hospital Materno Infantil Santo Socorro por falta de camas.

“Está bastante delicada”, fue lo último que escuchó de los médicos sobre el estado de salud de su compañera; situación que causó desánimo en el hombre que se ha visto en la obligación de alejarse de su pareja para evitar la covid-19.

Urbaez, al igual que las decenas de individuos que acuden a las afueras del Moscoso Puello a conocer el parte médico de infectados con el coronavirus, obtiene información solo dos veces al día, a las 9:00 de la mañana y 2:00 de la tarde.

En ese período de tiempo les toca ver ambulancias entrar y salir, y personas caer en llanto cuando reciben la noticia sobre el deceso de un familiar, proceso que aumenta el desconsuelo de los presentes.

Pesar llega hasta al personal de salud

Al ser abordada por la prensa, la doctora Indira Jiménez, encargada de la Unidad Covid en el Moscoso Puello, declaró que la angustia y desesperación que sufren los familiares también afecta al cuerpo médico.

“Es un poquito triste para nosotros, sabemos día a día cómo los familiares de manera angustiosa están aquí al frente esperando algún tipo de noticia sobre su familiar (…), por la restricciones que tenemos muchos de esos pacientes duran cinco y siete días sin ver o escuchar a sus familiares”, agregó.

Manifestó que el distanciamiento repercute de manera negativa en el enfermo, indicando que el factor psicológico provoca depresión en el sistema inmunológico y eso no contribuye a combatir el padecimiento.

En otro orden, expuso que el personal carece de energía para continuar prestando atenciones médicas a quienes acuden al hospital con la covid-19. “Hemos estado más de lo que hemos podido, en la cara de los médicos y enfermeras se nota el cansancio”, dijo.

El “Morgan” con morgue móvil para los fallecidos

La ciudad Sanitaria Luis Eduardo Aybar es el centro que posee más camas para pacientes covid-19. Sin embargo, aún no tiene una morgue para trasladar a los cadáveres desde las salas de internamiento. Para conservar los cuerpos de los fallecidos a causa del coronavirus, las autoridades del establecimiento disponen de un furgón estacionario en las afueras del Hospital Materno Infantil a la vista de quienes esperan información sobre un familiar.

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