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lunes, noviembre 29, 2021

Obispo califica la corrupción como un acto pecaminoso

Militares evitaron el acceso de feligreses a la Basílica de la Altagracia. Woodley Valdez

El obispo de la diócesis de Nuestra Señora de la Altagracia, Jesús Castro Marte, calificó a la corrupción como un acto pecaminoso que mantiene a la población en la miseria y la pobreza.

“Históricamente hay un mal manejo democrático, en lugar de buscar un bien común se aprovechan de los bienes del Estado para fines personales, egoístas y mediocres”, señaló el clérigo durante la homilía por el Día de la Altagracia. Asimismo, consideró de valiente los pronunciamientos que han realizado las nuevas autoridades contra la corrupción.

“Esa lacra está destruyendo la sociedad de República Dominicana, y favorece el crecimiento del narcotráfico, y del mal manejo del patrimonio que hemos creado”, puntualizó.

Manifestó que la corrupción se convierte en humillación y afrenta cuando disminuyen los recursos que se difunden sin detener para la pobreza extrema.

Castro Marte también hizo un llamado a la protección del medioambiente, expresó que la naturaleza como dice el papa Francisco está llorando constantemente por su destrucción.

El prelado exhortó a la sociedad de mantener la unidad en medio de la enfermedad del coronavirus.

“La pandemia ha desnudado una vez más nuestra mayor debilidad, la desunión”, precisó.

Dijo que la población debe aprender a caminar y trabajar unida para luchar contra los efectos del padecimiento.

“Todos estamos llamados a remar juntos, porque de la crisis generada por la COVID-19, nadie se salva solo”, aseveró.

Asisten por promesas y para dar gracias

Los devotos que visitaron la catedral, lo hicieron para agradecer promesas cumplidas a la Virgen de la Altagracia.

Tal es el caso de Elly Morel, quien viajó desde Miami tras realizarse un procedimiento médico por problemas de salud.

“Tuve una operación y le pedí a Dios que si todo salía bien, venía a dar gracias a la Virgen”, dijo.

Asimismo, la pareja de novios Emmanuel Antonio y Leslie Ann viajaron desde la comunidad de Villa Altagracia, a pedir por su futuro enlace matrimonial.

Del mismo modo, Yolanda Santana, también se desplazó del municipio situado en la provincia San Cristóbal, a rezar a la madre espiritual de los dominicanos.

Con lágrimas en los ojos, Santana expresó que llegó por primera vez a la Basílica de Higüey a suplicar por la construcción de su casa. “Tengo fe que la voy hacer”, indicó.

“Vengo a dar gracias a la Virgen por el nacimiento de mi nieto”, declaró Carmen Morillo, quien viajó desde la capital con unas cinco personas.

De su lado, María Pie, quien se trasladó desde Bávaro, Punta Cana, manifestó que fue por primera vez al santuario en búsqueda de paz para ella y su hija.

“Me han hablado que esa mujer hace milagros con las madres solteras, esta pandemia me ha dejado en el suelo y la Virgen de la Altagracia vela por todas las mujeres luchadoras y trabajadoras”, precisó.

“Toda mi familia y yo somos muy creyentes, vengo todos los años a rezar a la Virgen de la Altagracia”, dijo Ingrid zorrilla, quien llegó al templo desde El Seibo.

“Tenemos promesas que debemos de cumplir y en eso estamos”, afirmó Cesar agüero, también de Villa Altagracia.

Dominga de León, residente en Pantoja, Los Alcarrizos, declaró que siempre ha creído en la protectora de los dominicanos.
“Vengo cada vez que puedo porque es una fiesta sagrada que celebramos cada año”, señaló.

Impiden entrada a los feligreses

En un atípico 21 de enero, las promesas y rezos de los feligreses se trasladaron ayer a las afueras de la Basílica Nuestra Señora de la Altagracia, por las medidas restrictivas impuestas para evitar contagios de la enfermedad del coronavirus. Durante las primeras horas de la mañana, miembros del Cuerpo Especializado de Seguridad Turística (Cestur), del Ejército, así como de la Policía Nacional y Municipal se encontraban apostados en las entradas del templo religioso para evitar el acceso de personas al lugar. “Oran, cumplen sus promesas y se van a otro lado”, vociferaban los agentes mientras los devotos dejaban flores y velones encendidos en la parte lateral de la iglesia. “Lo que hicieron está mal, hoy es el día especial de Altagracia y ellos deben de dar el permiso para que todos entren a recibir la bendición de la Virgen”, expuso María Michel, quien se desplazó desde la capital a rezar a la santísima.

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