“Ser como el agua”, la mejor táctica para apagar la violencia en Hong Kong

 “Sé como el agua, amigo mío”.

El sabio consejo del maestro en artes marciales Bruce Lee, leyenda del Hong Kong que le vio crecer, ya es un mantra entre los manifestantes que desde hace dos meses salen a las calles, algunos recurriendo a una violencia que no hace presagiar nada bueno.

La metáfora de la resistencia enunciada por Lee en 1971 decía también: “Vacía tu mente, sé amorfo, como el agua, que puede fluir o puede golpear. Sé como el agua, amigo mío”.

Hay analistas que creen que semejante pensamiento debería utilizarse no como lema de ataque sino como recurso para apagar el fuego de la creciente violencia de ciertos sectores y la consecuente respuesta policial.

“Vamos y venimos con rapidez para que la policía no nos pille fácilmente”, cuenta a Efe un manifestante de 24 años que se identifica como Kit. Un ejemplo: el sábado pasado, cientos de personas aparecieron de repente para bloquear el tráfico de un concurrido túnel y, al cabo de una hora, se desvanecieron.

Sin embargo, en las últimas semanas el número de arrestos por parte de la Policía de Hong Kong, superada y agotada por la guerrilla urbana, así como la agresividad de su respuesta, han ido en rápido aumento.

El pasado 5 de agosto, 148 personas (más que nunca en un sólo día) fueron detenidas por protestar contra un polémico proyecto de ley de extradición que podría haber supuesto el acceso de Pekín a “fugitivos” refugiados en Hong Kong.

En total, el número de detenciones es de casi 600. Asimismo, las fuerzas de seguridad han disparado más de 1.800 cartuchos de gas lacrimógeno y 300 balas de goma.

El ciclo de la violencia no parece sino retroalimentarse, y algunos manifestantes optan por responder lanzando huevos, ladrillos e incluso algún cóctel molotov contra una comisaría.

Por eso, en medio del creciente vendaval, han aumentado los llamamientos a la calma y a la protesta pacífica original.

“Deberían dejar de asediar las comisarías. No hay una sola sociedad que condone el vandalismo… Tampoco lanzar cócteles molotov”, cuenta a Efe Chip Tsao, columnista y presentador de radio que utiliza su popular espacio en las ondas para pedir más tranquilidad a la hora de manifestarse.

El analista Chris Yeung, presidente de la Asociación de Periodistas de Hong Kong, teme que, a estas alturas, los enfrentamientos entre manifestantes y policía dejen algún muerto.

“La gente está cabreada porque el Gobierno ignora sus demandas y usa a la Policía para acabar con las manifestaciones. Los jóvenes creen que tienen que contraatacar con más violencia e incluso sacrificarse… Puede que haga falta una tragedia para que los manifestantes opten por una estrategia alternativa”, advierte.

Pero los opositores dicen que conocen bien los riesgos: “Nuestras acciones tienen el efecto deseado de sacar lo peor de la policía, pero nos da mucho miedo que nos arresten, y por eso optamos por acciones rápidas”.

Otros, por su parte, han elegido una táctica más pacífica en todos los sentidos: mirar al otro lado del Océano Pacífico. Como el veinteañero Chen, que en una de las últimas marchas ondeaba con sus amigos una bandera de Estados Unidos.

“Esperamos llamar la atención de los congresistas estadounidenses. Esperamos que aprueben la Ley de Democracia y Derechos Humanos de Hong Kong”, explica Chen.

“Estados Unidos no es un santo y Donald Trump es impredecible -apunta-, pero la ley podría ser la única forma de salvar Hong Kong”.

Esa propuesta de ley requeriría que Washington certificara cada año que la región administrativa especial mantiene su autonomía frente a la China continental, algo a lo que Pekín se comprometió hasta 2047 tras recuperar, en 1997, la soberanía del territorio de manos británicas.

En caso de no ser así, bajo la propuesta de ley estadounidense, se traduciría en la pérdida por parte de Hong Kong de privilegios comerciales con EE.UU. de los que no disfruta China.

El pasado martes, la portavoz de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, prometió esforzarse en sacar adelante el texto, al tiempo que valoró “la extrema valentía” del pueblo hongkonés.

Para Chip Tsao, el analista y periodista radiofónico, este movimiento anti-gubernamental que empezó como oposición a la ley de extradición ha de enmarcarse en el contexto de las relaciones China-EE.UU., ya que la ciudad autónoma, centro financiero de Asia, se encuentra atrapada en la guerra comercial que libran ambas potencias.

“Usar el Congreso de Estados Unidos para presionar a Pekín es una estrategia indirecta y bastante sofisticada. Pero es una apuesta, y quizá (EE.UU.)traicione a Hong Kong algún día. Los manifestantes están luchando en una batalla solitaria, lo que les hace aún más merecedores de apoyo internacional”, agrega.

Mientras, planea sobre Hong Kong el miedo a que China despliegue sus tropas para zanjar las protestas, algo que Taso no cree que vaya a suceder.

“Las posibilidades no son cero, pero tampoco altas, como del cinco por ciento. China necesita a Hong Kong más que Estados Unidos. Si China manda tropas a Hong Kong, sería como apuñalarse a sí misma”.

Tampoco a los jóvenes manifestantes les quita el sueño esta posibilidad. En una rueda de prensa celebrada el pasado martes, los periodistas preguntaron a los tres portavoces si temían la entrada de los soldados del Ejército de Liberación Popular (ELP).

“Si el ELP viene -respondió Jerry Chan, uno de los ponentes-, creo que ‘seré como el agua’ y me iré a casa a dormir”.