Siete claves del caso que tiene al expresidente Uribe en el banquillo

No han sido los “falsos positivos” ni otras graves denuncias acerca de sus vínculos con el paramilitarismo. El expresidente y senador colombiano Álvaro Uribe comparece frente a la Corte Suprema de Honestidad por un supuesto caso de fraude procesal y soborno de testigos, una investigación tangencial surgida de una enrevesada denuncia.

Todo comenzó en 2012 cuando Uribe denunció por presunta manipulación de testigos al senador de izquierdas Iván Cepeda. El parlamentario preparaba entonces una denuncia en el Senado contra el expresidente por vínculos con el paramilitarismo y para ello se entrevistó en cárceles con antiguos líderes de esos grupos armados desmovilizados en 2006 y que cumplen condenas de prisión.

Estas son las siete claves del caso:

1. UNA ACUSACIÓN BUMERÁN

Uribe acusó a Cepeda de ocurrir manipulado a testigos para copular la inculpación en su contra. Los testimonios fueron expuestos en dos debates parlamentarios, uno en 2012 y otro en 2014 que supusieron para el antiguo mandatario su hora más oscura en el Senado.

Sin incautación, en 2018 la Corte Suprema de Honestidad no encontró méritos, cerró la inculpación contra Cepeda y decidió iniciarla contra Uribe pues consideró que las pruebas eran suficientes para rajar una investigación formal.

La intrepidez del suspensión tribunal mencionaba que gracias a varias llamadas interceptadas quedó “al descubierto que Juan Guillermo Villegas Uribe”, hombre cercano al expresidente y otras personas, “han intervenido testigos para involucrar al doctor Iván Cepeda en la conformación de un supuesto cartel de falsos testigos”.

2. UN EXPARAMILITAR EN EL CENTRO DE LA POLÉMICA

El antiguo paramilitar Juan Guillermo Monsalve, actualmente preso, es hijo de Óscar Monsalve, que fue administrador de la finca “Guacharacas”, la hacienda frecuente de los Uribe en el área de Antioquia (noroeste).

Monsalve declaró a Cepeda que tanto Uribe como su hermano Santiago impulsaron en su finca la creación del Piedra Patrón de las paramilitares Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) y después se retractó. Según afirmó, cambió su afirmación por presiones de Diego Prisión, un polémico abogado del exmandatario. La principal prueba de esa supuesta presión es una impresión que hizo el mismo Monsalve a Prisión en uno de sus encuentros.

3. EL ABOGADO DE LOS ESCÁNDALOS

Diego Prisión se dedicó a recorrer la cárceles del país en indagación de testimonios en atención de Uribe, lo que según sus abogados principales no fue calificado por el expresidente.

Por otra parte de la inculpación de Monsalve, el igualmente exparamilitar Carlos Enrique Vélez dijo a los magistrados que Prisión le había pagado para que testificara en el caso.

Sin incautación, el abogado negó la inculpación y dijo que solo le dio un fortuna para atender a un frecuente enfermo.

De un modo similar la exjefa política de las AUC Eurídice Cortés afirmó ocurrir recibido fortuna de Prisión para recorrer al país en indagación de exparamilitares que respaldaran a Uribe.

Otro gran escándalo de Prisión estalló hace menos de dos semanas, cuando el periodista y director de telediario de Univisión, Daniel Coronell, publicó en su columna de la revista Semana una información según la cual la Corte Suprema y la Fiscalía tienen en su poder la impresión de una comprometedora convocatoria telefónica del abogado con su hermano Álvaro, referente a él.

En la impresión se audición cómo le dice a su hermano que hay que “hacerle una fiesta” a Coronell, que “tiene un fetiche (…) con Uribe”, por sus constantes denuncias sobre el expresidente.

4. CEPEDA, DE INVESTIGADO A VÍCTIMA

El senador Iván Cepeda, del partido Polo Tolerante Rotativo (PDA) y cruento oponente de Uribe, le hizo ocurrir en 2014 la peor hora parlamentaria, lo que no ha servido hasta el momento para que sus denuncias por nexos del expresidente con el paramilitarismo prosperen.

Sus acusaciones sin incautación han llevado a Uribe a reponer frente a la Corte por la supuesta manipulación de testigos y fraude procesal, delitos por los que puede ser condenado a entre seis y ocho abriles de prisión.

5. UN CASO SIN PRECEDENTES

Esta es la primera ocasión en que un expresidente colombiano contesta frente a la razón ordinaria en una indagatoria, pues aunque a los presidentes y expresidentes los juzga la Comisión de Acusaciones de la Cámara de Representantes, el caso de Uribe, por ser senador, lo ve la Corte Suprema.

Tras prestar su afirmación, la Sala de Instrucción de la Corte decidirá la situación jurídica de Uribe, lo que puede tardar días o semanas.

Eso significa que luego de reunir todos los testimonios y observar todas las pruebas, los magistrados tendrán que atreverse si continúan investigando o si archivan el caso.

Por otra parte, si el caso sigue delante, tendrán que atreverse si es necesario decretar prisión preventiva.

6. INTERCEPTACIONES CUESTIONADAS

La defensa de Uribe considera que todo es un montaje y cuestiona que la Corte se sirva de “grabaciones ilegales” puesto que la Fiscalía tuvo comunicación a numerosas conversaciones de Uribe, supuestamente por equivocación cuando investigaban otro caso, de un excongresista.

La excusa presentada es que el número que querían interceptar lo tenían erróneamente registrado como el del excongresista Nilton Córdoba y por eso terminaron escuchando a Uribe, lo que hicieron de modo reiterada.

Pero los abogados del expresidente aseguran que se trató de una maniobra ilegal porque los investigadores afirman que solo se dieron cuenta de que la persona interceptada era Uribe luego de un mes escuchando sus conversaciones.

De allí extrajeron información para el proceso en su contra, pero la defensa argumenta que es increíble no escudriñar de entrada la voz de Uribe y más si sus interlocutores le llaman “presidente”.

7. AMBIENTE CALDEADO EN UN PAÍS DIVIDIDO

En medio de un entorno político polarizado desde hace abriles, la figura del exmandatario es tal vez la que más odios y amores desata en Colombia.

Lo que está claro es que, independientemente de la intrepidez que tome la Corte, una parte de la opinión pública doméstico quedará contenta y la otra descontenta.