El aeropuerto internacional de Bruselas volvió a verse afectado este domingo por fuertes alteraciones en su tráfico aéreo tras el ciberataque sufrido el pasado viernes contra su sistema de facturación y embarque. La crisis obligó a cancelar 44 vuelos de salida y 28 de llegada, además de desviar a seis aeronaves que tenían como destino la capital belga.
Según informó la agencia EFE, el ataque comprometió los servicios de Collins Aerospace, una filial del grupo estadounidense de defensa RTX especializada en el procesamiento de datos aeronáuticos. El incidente no solo impactó en Bruselas, sino también en aeropuertos de referencia como Heathrow, en Londres, y Berlín-Brandeburgo, en Alemania, lo que refuerza la magnitud de la amenaza.
A pesar de que el aeropuerto desplegó personal adicional, las operaciones de check-in y embarque debieron realizarse de forma manual, lo que generó largas filas y retrasos en cadena. Autoridades aeroportuarias reconocieron que todavía no está claro si el sistema podrá restablecerse a tiempo para normalizar los vuelos este lunes.
El ciberataque se suma a una serie de incidentes similares registrados en los últimos años, que han puesto en alerta a gobiernos y organismos internacionales sobre la vulnerabilidad de infraestructuras críticas. En ese contexto, la comisaria europea de Emergencias y Preparación de Crisis, Hadja Lahbib, instó a la Unión Europea a invertir en mecanismos de defensa digital, advirtiendo que “las amenazas actuales son reales y complejas”.
El caso de Bruselas refleja la creciente dependencia del sector aeronáutico de proveedores tecnológicos externos y plantea interrogantes sobre los protocolos de seguridad en los aeropuertos europeos. Expertos en ciberseguridad señalan que ataques de este tipo no solo afectan la movilidad de miles de pasajeros, sino que también ponen a prueba la confianza en la capacidad de respuesta de las autoridades frente a riesgos transnacionales.








