La presentación del himno de Estados Unidos en el Santiago Bernabéu prometía ser un instante solemne, pero terminó convertida en un torbellino de comentarios. La cantante Karina Pasian, de raíces dominicanas, salió al centro del estadio con una seguridad que contrastó con la sorpresa inmediata del público ante su forma de vestir.

Según CDN en un reporte firmado por Andrés Tovar, el revuelo se encendió por el minivestido negro, el escote marcado y los ligueros que acompañaron su actuación. Las redes no tardaron en dividirse entre quienes entendieron la elección como una expresión de estilo y quienes la consideraron inapropiada para un acto protocolar, un choque de percepciones que se multiplicó en cuestión de minutos.
En medio de esa discusión sobre estética y solemnidad, la voz de Pasian se impuso con una ejecución del himno que dejó a muchos impresionados. Varios asistentes destacaron la dificultad técnica de la pieza y la precisión con la que ella la interpretó, un recordatorio de que, pese al ruido generado, su talento continúa siendo su carta más fuerte.
El episodio también renovó el interés por su trayectoria, marcada por logros que alcanzó desde muy joven. Su paso por el Grammy, su contrato con Def Jam y aquella presentación en la Casa Blanca durante el Mes de la Música Negra siguen siendo hitos sólidos que la conectan con audiencias diversas. Lo que ocurrió en Madrid terminó funcionando como una suerte de vitrina global, amplificando su nombre en un evento seguido en dos continentes.
La historia personal de Karina siempre ha llamado la atención. Creció entre culturas, con raíces dominicanas y armenias, hablando ruso como primera lengua y formándose en piano desde que tenía apenas tres años. Esa mezcla ha moldeado una artista que transita con soltura entre el R&B, la música clásica y sus influencias latinas, una combinación que la diferencia en un mercado saturado de propuestas similares.
Su carrera comenzó a tomar forma cuando todavía era una adolescente que competía por los sellos más influyentes de Estados Unidos. El lanzamiento de “First Love” en 2008 mostró una artista joven con profundidad emocional, especialmente en canciones como “16 @ War”, que abordaban con madurez la vulnerabilidad de crecer en un entorno complejo. Ese enfoque introspectivo continúa presente en sus proyectos más recientes, que conectan especialmente con audiencias latinas jóvenes que buscan voces auténticas.
El debate en Madrid quizá se apague con la misma rapidez con que surgió, pero la repercusión deja claro que Pasian genera conversación más allá de la música. En un mundo en el que la imagen y la expresión personal siguen siendo campo de batalla, ella demostró que puede navegar la controversia sin perder de vista lo esencial su capacidad para dominar un escenario con una voz que habla por sí sola.








