La discusión sobre cómo lograr mercados más equilibrados volvió a tomar fuerza entre especialistas de la región, y República Dominicana llevó a la mesa su visión renovada sobre este desafío. La apuesta del país apunta a un modelo donde la competencia sea una condición natural del desarrollo y no un ideal distante.
Según la Presidencia dominicana, la Política Nacional de Competencia se presentó recientemente como una plataforma que busca ordenar las reglas del juego económico y cerrar espacios a prácticas que limiten la participación igualitaria. La exposición fue realizada durante el Día Nacional de la Competencia en Perú, en un encuentro que reunió expertos de distintos países.
La presidenta de ProCompetencia, María Elena Vásquez Taveras, explicó que esta política se concibe como un proyecto transformador y no solo como un instrumento económico. Durante el seminario, detalló que la iniciativa respaldada por el Decreto 196-25 sostiene una visión de largo alcance que invita a instituciones públicas, empresas, académicos y organizaciones sociales a trabajar de manera articulada para fortalecer un mercado más ordenado.
Su planteamiento incluyó una mirada amplia sobre los elementos que influyen en la competencia, incorporando enfoques como la igualdad de género dentro del análisis de eficiencia económica. Este punto ha generado interés en foros internacionales, ya que introduce criterios sociales en la evaluación de dinámicas de mercado, una tendencia que organismos multilaterales han comenzado a observar con mayor atención.
La funcionaria destacó que el país se propone construir una cultura de competencia desde la administración pública, apoyándose en educación ciudadana, simplificación normativa y mecanismos de transparencia. Este enfoque coincide con recomendaciones recientes de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), que ha señalado la importancia de políticas integrales para estimular la innovación y proteger a los consumidores.
Entre los objetivos trazados se encuentran elevar la productividad de sectores estratégicos, corregir distorsiones que afectan la libre participación y consolidar un clima administrativo más claro y accesible para los agentes económicos. Estos componentes buscan reducir barreras regulatorias y promover condiciones que permitan mayor dinamismo empresarial.
El mensaje final de Vásquez Taveras apuntó a que esta política envía una señal firme sobre la voluntad del Estado de impulsar mercados abiertos, capaces de generar crecimiento con reglas claras. La discusión regional sobre competencia vuelve así a incorporar la experiencia dominicana como parte de un esfuerzo colectivo por fortalecer la institucionalidad económica en América Latina.








