La tensión en Gaza sigue marcada por los movimientos internos de las facciones palestinas, que buscan un equilibrio entre la presión internacional y la necesidad de mantener cierto control territorial durante la reorganización del enclave. En medio de ese proceso, Hamás ha manifestado una nueva postura respecto a su futuro armado y al manejo de la seguridad durante la transición propuesta.
Según EFE, representantes del movimiento islamista sostuvieron un encuentro reservado en El Cairo con altos responsables de la inteligencia de Egipto y Turquía, así como con el primer ministro de Catar. Durante la reunión, el grupo planteó la posibilidad de retener temporalmente armas ligeras mientras se define la composición de la fuerza de seguridad que operaría en la Franja bajo el plan impulsado por el presidente estadounidense, Donald Trump.
El planteamiento, confirmado por una fuente de seguridad egipcia conocedora de las conversaciones, busca evitar un vacío de poder que abra espacio a bandas armadas y descontrole la situación interna. La propuesta se presentaría tanto a Israel como a Estados Unidos como parte del paquete de medidas para sostener la estabilidad mientras avanza la transición política y territorial.
El diseño de esa futura estructura de seguridad incluye integrar personal no vinculado a Hamás, con miras a formar un cuerpo mixto que gestione el enclave en la siguiente fase del plan. Este enfoque intenta ordenar el escenario previo a la desmilitarización total prevista en el acuerdo, aunque Hamás mantiene reservas sobre ceder aspectos considerados esenciales para su funcionamiento como organización.
El diálogo alrededor de la transición también abarca la eventual participación de otras facciones palestinas en un esquema limitado de gestión compartida. De acuerdo con la fuente citada, esa apertura de Hamás responde más a una estrategia táctica que a un cambio profundo en la línea del movimiento respecto a su estructura y su brazo armado.
La mediación de Egipto, Catar y Turquía ha sido clave desde el alto el fuego declarado el 10 de octubre, punto inicial del plan de Trump para frenar la escalada. La hoja de ruta contempla un cese permanente de hostilidades, la desmilitarización de Gaza, el desarme del movimiento islamista, una fuerza internacional de estabilización y una administración tecnócrata temporal.
La reunión reportada refleja un intento de avanzar en asuntos concretos, luego de que negociadores del propio Hamás admitieran que las rondas en El Cairo estaban logrando progresos en los temas sensibles el desarme gradual y la creación de un comité tecnocrático encargado de administrar la Franja. Aunque la ruta aún es incierta, las partes parecen enfocadas en evitar un deterioro mayor que complique aún más la ya frágil situación humanitaria y política del territorio.








