Un nuevo ataque ruso sacudió la madrugada de Ucrania, esta vez dirigido al sistema energético del país, evidenciando que los esfuerzos por lograr una tregua duradera siguen enfrentando obstáculos significativos. La ofensiva ocurre después de cuatro días de relativa calma en los bombardeos, generando preocupación sobre la seriedad del Kremlin en las negociaciones de paz.
Según EFE, el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, declaró desde Kiev que la acción rusa muestra un claro desinterés por el proceso de paz, mientras la administración del presidente estadounidense, Donald Trump, intenta mediar para poner fin al conflicto. Rutte destacó que Ucrania se muestra dispuesta a apoyar cualquier iniciativa que reduzca la violencia, aunque Rusia continúa con sus ataques, como ocurrió en la noche previa a su discurso ante el Parlamento ucraniano.
El diplomático también señaló que, a pesar del respaldo de países como China, Corea del Norte e Irán, la economía rusa está sufriendo por las sanciones occidentales, particularmente aquellas que buscan limitar la llamada ‘flota fantasma’ empleada para evadir restricciones sobre su petróleo. Rutte reafirmó el compromiso de la OTAN de mantener la presión sobre Moscú y seguir brindando apoyo a Kiev en esta coyuntura crítica.
La comunidad internacional observa con atención la segunda ronda de negociaciones trilaterales entre Ucrania, Rusia y Estados Unidos, prevista en Abu Dabi, Emiratos Árabes Unidos, después de los contactos iniciales del mes pasado. Analistas advierten que estos encuentros serán clave para definir si el conflicto puede transitar hacia un camino negociado o si las hostilidades continuarán escalando en las próximas semanas.








