Cuba enfrenta una grave escasez de combustible para aviación que amenaza la operatividad de sus aeropuertos internacionales y complica la logística del turismo en la isla. La situación ha encendido alarmas sobre la continuidad de los vuelos y la estancia de visitantes extranjeros, especialmente rusos, que se encuentran en el país caribeño.
Según informa EFE, Moscú mantiene contactos estrechos con La Habana para evaluar soluciones y facilitar el retorno seguro de los cerca de 4.000 turistas rusos actualmente en la isla. Dmitri Peskov, portavoz del Kremlin, destacó que la crisis es crítica y que Rusia estudia medidas para paliar los efectos de las restricciones impuestas por Estados Unidos.
El déficit de queroseno, que afecta a todos los aeropuertos internacionales de Cuba, se extiende desde el 10 de febrero hasta el 11 de marzo. La escasez se suma a los problemas estructurales del sector turístico, golpeado desde la pandemia por COVID-19, sanciones externas y limitaciones económicas que afectan la calidad del servicio y la oferta turística.
La producción local de energía cubana cubre apenas un tercio de sus necesidades, mientras que el resto dependía históricamente de importaciones de Venezuela, México y Rusia. Esta dependencia se vio complicada tras la orden presidencial de EE. UU. del 29 de enero, que amenaza con aranceles a países que suministren petróleo a la isla, citando riesgos de seguridad nacional.
Analistas señalan que, si no se logra un suministro alternativo, la crisis podría prolongarse y profundizar el impacto en el turismo, un sector clave para la economía cubana. La cooperación con aliados estratégicos como Rusia se perfila como una vía crucial para mitigar la escasez y garantizar la conectividad aérea en los próximos meses.








