El invierno volvió a mostrar su rostro más severo en el noreste de Estados Unidos, donde una prolongada ola de frío ha cobrado la vida de decenas de personas y mantiene en alerta a las autoridades sanitarias y de emergencia. Las bajas temperaturas, que se intensificaron tras la primera gran tormenta invernal de enero, han tenido un impacto directo en comunidades vulnerables y en la rutina diaria de millones de residentes.
De acuerdo con un despacho de la agencia EFE, en Nueva Jersey se contabilizaban al menos 17 muertes relacionadas con el frío extremo hasta el viernes pasado, una cifra que podría aumentar tras el paso de un frente ártico durante el fin de semana. El Departamento de Salud estatal confirmó que continúa recopilando información para actualizar el balance, mientras los hospitales y servicios sociales refuerzan la vigilancia.
Entre los fallecimientos se encuentra el de un hombre de 65 años que murió el 25 de enero mientras retiraba nieve, una tarea que suele parecer rutinaria, pero que bajo temperaturas extremas y esfuerzo físico intenso puede resultar letal, sobre todo en personas con condiciones de salud previas. Casos como este se repiten cada invierno y reabren el debate sobre la prevención y la necesidad de campañas más agresivas de concienciación.
El panorama no es muy distinto en Nueva York. El alcalde de la ciudad informó que las muertes asociadas al frío aumentaron a 18 tras el hallazgo del cuerpo de un hombre en El Bronx, un dato que vuelve a poner el foco en la población sin hogar y en quienes viven en viviendas con calefacción deficiente. Organizaciones comunitarias y refugios han ampliado horarios y capacidad, aunque reconocen que no siempre logran cubrir la demanda.
Más allá del saldo humano, la tormenta invernal dejó una estela de complicaciones: apagones prolongados, árboles derribados, miles de vuelos cancelados o retrasados y numerosos accidentes en carreteras cubiertas de hielo. El impacto económico también se deja sentir, con comercios cerrados y cadenas de suministro afectadas en varios estados.
El Servicio Nacional de Meteorología ha indicado que el frente ártico comienza a retirarse de la región. Aunque las noches seguirán siendo frías, se espera cielo despejado y vientos más suaves, un respiro tras semanas de condiciones extremas. Aun así, las autoridades insisten en no bajar la guardia y recuerdan que el frío intenso sigue siendo un riesgo silencioso, capaz de causar tragedias incluso cuando la tormenta ya pasó.








