Cuba y Rusia han intensificado sus gestos diplomáticos frente a Estados Unidos, instando a Washington a abandonar cualquier intento de bloqueo naval contra la isla caribeña. La visita inesperada del canciller cubano, Bruno Rodríguez, a Moscú refleja la urgencia de La Habana por buscar apoyo internacional ante la presión estadounidense.
Como informa EFE, Rodríguez se reunió con su homólogo ruso, Serguéi Lavrov, y será recibido por el presidente Vladímir Putin para abordar la crisis energética que afecta a la isla debido al embargo de Estados Unidos. El ministro cubano subrayó que, pese a las tensiones, Cuba mantendrá su soberanía e independencia, defendiendo un camino “inalterable” frente a la política de la Casa Blanca, que considera que amenaza no solo a la isla sino al multilateralismo global.
Rodríguez calificó las relaciones con Rusia como “históricas, fraternas y estratégicas”, asegurando que la cooperación bilateral continuará sin importar las circunstancias. Lavrov, por su parte, hizo un llamado a Estados Unidos para que actúe con “sentido común” y detenga cualquier plan de bloqueo naval, rechazando la calificación de Cuba como amenaza a la seguridad estadounidense y de Rusia como Estado hostil.
En paralelo, Moscú y La Habana coordinan el suministro de petróleo a la isla, algo que no se registraba desde febrero de 2025, y se analiza el impacto del déficit energético que ha obligado a aerolíneas rusas a suspender vuelos y repatriar turistas. El gobierno cubano ha implementado medidas de contingencia que incluyen servicios mínimos en hospitales, teletrabajo obligatorio en oficinas y racionamiento de combustible, afectando también a empresas extranjeras establecidas en el país.
Este acercamiento refleja la determinación de Cuba por reforzar sus alianzas estratégicas y la disposición de Rusia a apoyar a La Habana en medio de un escenario geopolítico tenso, mientras la comunidad internacional observa la evolución de estas tensiones en el Caribe.








