Siete niños resultaron intoxicados tras consumir tamales y atole en un puesto ambulante de Huauchinango, Puebla, el pasado 14 de febrero, generando alarma entre vecinos y autoridades locales. Los síntomas incluyeron vómito, deshidratación, desorientación y, en un caso, convulsiones, lo que obligó a la hospitalización de una menor de 10 años.
Tal como informa EFE, el embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson, condenó el incidente y destacó que refleja la urgencia de desmantelar las redes que trafican fentanilo y otras drogas sintéticas. Johnson enfatizó que esta sustancia “no distingue entre adultos y niños, ni entre ciudadanos de Estados Unidos y México”, y expresó su alivio por la recuperación de los menores afectados.
Las autoridades sanitarias y la Fiscalía de Puebla investigan si la intoxicación fue producto de negligencia, un accidente o un acto deliberado durante la preparación o venta de los alimentos. Hasta el momento, no se han registrado detenciones ni imputaciones formales, aunque se decomisaron productos para análisis, algunos de ellos con fecha de caducidad vencida. El resto de los niños, tras recibir atención médica, permanecen bajo observación en sus hogares.
El fentanilo, opioide sintético extremadamente potente, se utiliza clínicamente para el tratamiento de dolores intensos en pacientes con cáncer o tras procedimientos quirúrgicos. Sin embargo, su uso no médico representa un riesgo grave, ya que puede ser hasta cien veces más potente que la morfina.
En un contexto más amplio de cooperación binacional, Johnson también destacó la reciente incautación de 188 bultos de presunta cocaína en altamar, resultado de la colaboración entre la Secretaría de Marina de México y la Guardia Costera de Estados Unidos. Este operativo refuerza la importancia de la alianza entre ambos países para combatir las redes delictivas y prevenir que sustancias peligrosas como el fentanilo lleguen a las comunidades.








