La economía alemana cerró 2025 con un superávit comercial de 200.500 millones de euros, reflejando una caída de 42.400 millones frente al año anterior, mientras la actividad exportadora del país continúa enfrentando mayores costos de importación y desafíos globales.
Según EFE, las exportaciones alcanzaron 1,563 billones de euros, un incremento de apenas 0,9 % respecto a 2024, mientras que las importaciones crecieron un 4,3 %, hasta 1,362 billones de euros, marcando un ajuste en la balanza que refleja la creciente demanda interna y la dependencia de insumos extranjeros.
China se consolidó nuevamente como el principal socio comercial de Alemania, con un intercambio que sumó 251.800 millones de euros. El gigante asiático exportó hacia Alemania bienes por 170.600 millones de euros, un aumento del 8,8 %, mientras que las exportaciones germanas hacia China crecieron 9,7 %, hasta los 81.300 millones de euros, recuperando la primera posición que había ocupado entre 2016 y 2023.
Estados Unidos se mantuvo como segundo socio comercial, con un flujo total de 240.500 millones de euros. Las exportaciones alemanas hacia EE. UU. descendieron un 9,4 %, situándose en 146.200 millones de euros, lo que redujo el superávit bilateral a 51.900 millones de euros frente a los 69.600 millones de 2024.
Por su parte, los Países Bajos continuaron en el tercer puesto, con un comercio bilateral que alcanzó 209.100 millones de euros, un incremento del 3,3 %, impulsado por la estabilidad de las exportaciones industriales y logísticas. Este panorama refleja un ajuste gradual en la estructura del comercio exterior alemán, donde el dinamismo asiático y las tensiones económicas globales redefinen los flujos comerciales tradicionales.








