La muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, conocido como “El Mencho”, no solo sacudió al mapa criminal de México. El impacto se dejó sentir también en las canchas, donde la Liga MX y la Liga MX Femenil se vieron obligadas a suspender partidos en medio de una escalada de violencia que encendió las alertas en varios estados del país.
Según informó la agencia efe, el operativo federal en el municipio de Tapalpa, Jalisco, terminó con la muerte del líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y desató una serie de bloqueos e incendios de vehículos en carreteras del occidente mexicano. La respuesta violenta obligó a las autoridades deportivas a priorizar la seguridad por encima del calendario.
El fallecimiento del capo ocurrió cuando era trasladado vía aérea hacia Ciudad de México tras un enfrentamiento en el que, de acuerdo con el Ejército mexicano, murieron siete presuntos integrantes del CJNG, incluidos el propio líder, y se aseguraron armas de alto poder y vehículos blindados. La operación, ejecutada en una zona rural a unos 130 kilómetros de Guadalajara, detonó los llamados “narcobloqueos” en el sur de Jalisco, considerados bastión histórico del grupo criminal.
La onda expansiva no tardó en cruzar fronteras estatales. Reportes oficiales confirmaron disturbios en Michoacán, Colima y Nayarit, así como incidentes en Guanajuato, Aguascalientes, Tamaulipas, Baja California, Guerrero y Quintana Roo. En ese contexto, la Liga MX decidió suspender el duelo Querétaro-Juárez correspondiente a la jornada 7 del Clausura, que debía celebrarse en el Estadio La Corregidora.
Ese mismo escenario está programado para recibir a la selección mexicana dirigida por Javier Aguirre en un amistoso frente a Islandia, encuentro preparatorio rumbo a la Copa Mundial de 2026. Hasta el momento, el compromiso internacional no ha sido reprogramado, aunque la incertidumbre se mantiene mientras las autoridades evalúan las condiciones de seguridad.
La violencia también golpeó al fútbol femenino. El clásico entre Guadalajara y América, uno de los partidos más atractivos del calendario, fue suspendido por precaución. El estadio Akron, sede prevista para ese enfrentamiento, figura además como uno de los recintos que albergarán partidos del Mundial 2026, un torneo que México organizará junto a Estados Unidos y Canadá, según confirmó la FIFA en su calendario oficial.
La tensión ya se había hecho sentir horas antes en Aguascalientes. Durante el encuentro entre Necaxa y Querétaro de la Liga MX Femenil, se escucharon detonaciones que provocaron que la árbitra enviara a las jugadoras a los vestuarios. Más tarde, la Federación Mexicana de Fútbol aclaró en un comunicado que no existió riesgo real dentro del estadio Victoria: el estruendo provenía del escape de un vehículo en las inmediaciones. El partido continuó tras verificar que no había peligro.
El episodio deja una imagen incómoda: el deporte más popular del país condicionado por la dinámica del crimen organizado. No es la primera vez que la violencia obliga a modificar agendas deportivas en México, pero el simbolismo pesa. A menos de cuatro años de la Copa del Mundo, el país enfrenta el reto de blindar no solo sus estadios, sino la percepción internacional sobre su capacidad de garantizar seguridad en eventos de escala global.
La pelota se detuvo por unas horas, pero el desafío de fondo sigue rodando.








