La Bolsa española sufrió un desplome este martes, cayendo por debajo de los 17.000 puntos tras registrar un retroceso del 5 %, afectada directamente por la escalada del conflicto en Oriente Medio y la fuerte subida de los precios del petróleo y del gas natural. La inestabilidad internacional vuelve a sacudir los mercados, reflejando el temor de los inversores ante la incertidumbre geopolítica.
Según EFE, el IBEX 35 cotizaba a las 11:30 horas en 16.994,2 puntos, acumulando un descenso del 1,81 % desde el inicio del año. Ningún valor del índice lograba mantenerse al alza, con caídas destacadas en Naturgy (7,9 %), Acciona (7,79 %), Solaria (7,54 %) y Sacyr (7,53 %), mientras que Repsol apenas cedía un 0,05 %.
La energía continúa marcando la agenda de los mercados: el crudo Brent, referencia en Europa, subió un 7,22 % hasta 83,38 dólares, y el gas natural se disparó un 45,68 %, situándose en 63,05 dólares. La presión sobre los precios energéticos refleja la preocupación por posibles bloqueos en el Estrecho de Ormuz, arteria clave para el transporte de hidrocarburos.
En paralelo, los metales preciosos y las divisas muestran reacciones mixtas. El euro descendió a 1,159 dólares, mientras que el oro perdió un 1,54 % hasta los 5.240,99 dólares, y la plata cayó un 8,35 % hasta los 82 dólares. En contraste, el dólar se fortalece como valor refugio frente a la volatilidad global.
Los mercados internacionales replican esta tendencia: Wall Street cerró con variaciones mixtas, aunque los futuros indicaban caídas superiores al 1 %. En Asia, las ventas dominaron la jornada: el Kospi surcoreano se hundió un 7,24 %, el Nikkei de Tokio bajó un 3,06 %, la Bolsa de Shanghái retrocedió un 1,43 % y el Hang Seng de Hong Kong cayó un 1,24 %.
En Europa, los principales parqués abrieron nuevamente en negativo, liderados por Fráncfort (-1,96 %), Milán (-1,92 %), París (-1,19 %) y Londres (-0,90 %). La atención de los analistas se centra en la evolución de la energía y la inflación: hoy se conocerá la estimación preliminar de la inflación en la eurozona de febrero, mientras que la rentabilidad de la deuda española a diez años sube al 3,195 %.
El panorama actual subraya la sensibilidad de los mercados ante conflictos internacionales y refuerza el papel de activos como el petróleo y el gas como indicadores adelantados de incertidumbre económica y geopolítica.








