La ciudad de Santiago se prepara para un cambio significativo en su infraestructura y dinamismo económico con la próxima Autopista del Ámbar, una vía que promete conectar de manera más eficiente distintos polos productivos y fortalecer el flujo de personas y mercancías en la región norte del país.
Tal como informa Arecoa, líderes empresariales del sector turístico, de zonas francas y pensiones debatieron recientemente en el Conversatorio Empresarial 2026 organizado por el CAPEX sobre los retos y oportunidades que enfrenta la economía dominicana. Entre ellos, Frank Elías Rainieri, presidente de Grupo Puntacana, destacó que la obra será clave para potenciar la logística, la inversión extranjera y la competitividad de las zonas francas.
Durante el encuentro, Claudia Pellerano, presidenta de la Asociación Dominicana de Zonas Francas, resaltó la necesidad de consolidar la conectividad aérea y marítima, fortalecer la marca país y garantizar estabilidad política y jurídica. Esto, explicó, es fundamental para atraer inversiones y modernizar parques industriales y servicios conexos. Por su parte, Alvin Martínez LLibre, vicepresidente ejecutivo de AFP Siembra, subrayó la relevancia de estructurar proyectos “invertibles” que permitan que el ahorro de los trabajadores se traduzca en desarrollo sin comprometer la seguridad del sistema de pensiones.
El panel coincidió en que la combinación de turismo, zonas francas e infraestructura puede ser un motor de crecimiento si se acompaña de educación técnica y capacitación especializada. La demanda de profesionales en logística, calidad, tecnologías de la información y servicios globales está en aumento, y los politécnicos son clave para formar a los futuros proveedores de estos sectores estratégicos.
Además, se destacó que los tres sectores no operan aisladamente el turismo fortalece la logística y la reputación del país, las zonas francas generan empleo formal y acceso a mercados internacionales, y las pensiones pueden canalizar capital hacia infraestructura y activos productivos. Esta visión integrada apunta a un Santiago más competitivo, preparado para atraer inversión y consolidar su papel en la economía nacional.








