El presidente de Ecuador, Daniel Noboa, lanzó un mensaje contundente este sábado en Miami, afirmando que las mafias que operan en América ya no tienen impunidad. En un contexto de creciente violencia y narcotráfico, el mandatario dejó claro que la región enfrenta un punto de inflexión en la lucha contra estas organizaciones criminales.
Como informa EFE, Noboa participó en la cumbre denominada ‘Escudo de las Américas’, convocada por su homólogo estadounidense, Donald Trump, donde otros líderes de derecha del continente se dieron cita. Durante el encuentro, Trump oficializó una nueva coalición militar latinoamericana destinada a combatir los carteles de droga, con el respaldo activo de Ecuador.
La presencia ecuatoriana en la cumbre responde a una estrategia de seguridad integral. Esta semana, Ecuador y Estados Unidos llevaron a cabo operaciones militares conjuntas en Sucumbíos, zona fronteriza con Colombia, que incluyeron el bombardeo y destrucción de un campamento de entrenamiento de los Comandos de la Frontera, grupo disidente de las extintas FARC. Según informes oficiales, el campamento tenía capacidad para entrenar hasta cincuenta narcotraficantes y estaba bajo el mando de un cabecilla conocido como Mono Tole.
Desde inicios de 2024, Noboa ha declarado la guerra a las bandas criminales, a las que califica de “terroristas” por su papel en la crisis de violencia que mantiene a Ecuador a la cabeza de Latinoamérica en homicidios. La cooperación con Estados Unidos se ha vuelto clave para ejecutar operaciones de inteligencia y militares que buscan desmantelar estas estructuras.
La cumbre reunió a presidentes de Argentina, Bolivia, Costa Rica, República Dominicana, El Salvador, Guyana, Honduras, Panamá, Paraguay y Trinidad y Tobago, así como al presidente electo de Chile, José Antonio Kast, quien asumirá próximamente. La reunión refuerza un compromiso regional por coordinar acciones efectivas frente al crimen organizado, con la mira puesta en frenar la expansión de las mafias transnacionales.
La combinación de diplomacia y acción militar muestra un cambio de estrategia en la región, donde los gobiernos buscan enfrentar a los grupos criminales con alianzas estratégicas y operaciones conjuntas, dejando claro que el tiempo de impunidad ha llegado a su fin.








