El impulso al liderazgo femenino en el mundo empresarial dominicano sumó un nuevo capítulo con la certificación de más de un centenar de emprendedoras que concluyeron un proceso intensivo de formación diseñado para fortalecer sus negocios. La iniciativa reunió a empresarias de distintos sectores productivos que durante semanas trabajaron en herramientas prácticas para mejorar la gestión, ampliar su visión estratégica y enfrentar los retos del mercado actual.
La ceremonia de graduación estuvo encabezada por la vicepresidenta dominicana, Raquel Peña, quien resaltó el impacto que generan las alianzas entre instituciones cuando se enfocan en abrir espacios de crecimiento para las mujeres. El programa MujerEs Avanza, impulsado por la Cámara de Comercio y Producción de Santo Domingo junto al Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes y el Centro Mipymes de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra, permitió que 116 empresarias completaran un proceso formativo orientado al desarrollo empresarial.
Durante el acto, Peña valoró la iniciativa como una muestra concreta de lo que puede lograrse cuando el sector público, el empresariado y la academia coordinan esfuerzos. Ese tipo de colaboración, afirmó, abre puertas reales para que más mujeres conviertan sus ideas en empresas sostenibles y generadoras de empleo.
El programa fue diseñado para responder a desafíos que muchas emprendedoras enfrentan al escalar sus negocios. Según explicó la presidenta de la Cámara Santo Domingo, Lucile Houellemont, la propuesta combina capacitación técnica con acompañamiento personalizado, abordando temas como acceso al financiamiento, transformación digital, liderazgo y creación de redes estratégicas.
En términos de formación, el proyecto incluyó 30 horas de capacitación en sesiones sincrónicas y más de 1,200 horas de asesoría especializada, impartidas por nueve facilitadoras, varias de ellas con experiencia internacional. El objetivo fue que cada participante pudiera aplicar de inmediato los conocimientos adquiridos en su propio modelo de negocio.
El contenido del programa abarcó áreas clave para la competitividad empresarial: definición del propósito corporativo, comunicación efectiva, liderazgo organizacional, diseño de modelos de negocio, finanzas para la toma de decisiones, marketing digital e incluso el uso de inteligencia artificial aplicada a las mipymes. Este último componente responde a una tendencia global donde la tecnología se vuelve un aliado indispensable para mejorar productividad y posicionamiento en el mercado.
Desde el ámbito gubernamental, la viceministra de Desarrollo Industrial del MICM, Gianna Franjul, destacó que ampliar la participación de las mujeres en la economía no es solo una cuestión de equidad, sino también una estrategia de crecimiento. Diversos estudios del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la CEPAL indican que cerrar las brechas de género en el ámbito empresarial puede incrementar significativamente la productividad y la generación de riqueza en América Latina.
La academia también jugó un rol central en esta iniciativa. La vicerrectora de Investigación e Innovación de la PUCMM, Virginia Flores Sasso, subrayó que proyectos de este tipo reflejan cómo la colaboración entre universidades y sector productivo puede traducirse en oportunidades reales para las familias dominicanas.
Uno de los aspectos más destacados del evento fue el reconocimiento al compromiso institucional con la igualdad de oportunidades. La Cámara Santo Domingo cuenta con la certificación Igualando RD en nivel Oro, una distinción que evalúa políticas de equidad de género dentro de las organizaciones.
Las cifras internas de la institución muestran avances significativos: las mujeres representan el 65 % de su fuerza laboral, ocupan el 62 % de las subgerencias, conforman la mitad del equipo gerencial y lideraron el 73 % de los ascensos registrados en 2025. Estos datos reflejan una transformación progresiva en la estructura del liderazgo empresarial.
Para muchas de las participantes, la certificación no marca el final del proceso, sino el inicio de una nueva etapa. La creación de redes entre empresarias, el acceso a mentorías y el intercambio de experiencias se han convertido en uno de los activos más valiosos del programa, abriendo caminos para futuras colaboraciones y expansión de negocios.
En un contexto donde las pequeñas y medianas empresas representan más del 98 % del tejido empresarial dominicano, fortalecer el liderazgo femenino dentro de ese ecosistema puede convertirse en un motor clave para la innovación, el empleo y el desarrollo económico del país.








