Ucrania está trasladando su experiencia en la defensa contra drones iraníes Shahed a Estados Unidos y sus aliados en el Golfo Pérsico, con el objetivo de reforzar la seguridad regional y evitar que la atención de Washington se desvíe hacia una nueva crisis en Oriente Medio, que además podría relajar las sanciones al petróleo ruso.
Según informa EFE, tres equipos de expertos ucranianos llegarán esta semana a Catar, los Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudí para asesorar en tácticas de derribo de drones, mientras otro grupo se dirige a Jordania para proteger la base estadounidense ubicada allí. Además, Ucrania ha enviado drones interceptores para reforzar la defensa de la región.
El presidente Volodímir Zelenski busca con esta iniciativa consolidar la posición de Ucrania como aliado estratégico de Estados Unidos, mostrando que su experiencia militar no solo es relevante frente a la invasión rusa, sino que también tiene impacto global. Hace más de un año, Zelenski ya había propuesto a Washington un acuerdo conjunto de producción de drones, que ahora cobra relevancia ante la necesidad urgente de proteger el estrecho de Ormuz, bloqueado por tensiones entre Irán, Estados Unidos e Israel.
El jefe del Consejo de Seguridad Nacional de Ucrania, Rustem Umérov, lidera la delegación enviada a Oriente Medio, con el objetivo de negociar acuerdos concretos que fortalezcan la imagen de Ucrania como proveedor confiable de seguridad y socio económico. Fuentes del sector de defensa citadas por EFE indican que Kiev y Riad podrían firmar un gran acuerdo de producción de armamento, combinando la experiencia tecnológica de Ucrania con los recursos financieros del Golfo.
La estrategia de Zelenski persigue no solo mostrar la utilidad de Ucrania para la seguridad global, sino también asegurar misiles y financiamiento para potenciar su capacidad de fabricación de drones y otras tecnologías, consolidando así un papel activo en la defensa regional y reforzando sus lazos con Estados Unidos y los aliados del Golfo.








