En Ecuador, un intenso cruce de acusaciones ha marcado el inicio de la semana entre el presidente Daniel Noboa y el exmandatario Rafael Correa, avivando tensiones políticas y sociales en el país. La disputa surge tras la firma de un acuerdo comercial con Estados Unidos, diseñado para abrir mercados y fortalecer exportaciones ecuatorianas.
Según EFE, Noboa defendió su decisión afirmando que el acuerdo elimina la sobretasa arancelaria que afectaba al 53% de las exportaciones no petroleras, respaldando sectores productivos que sostienen miles de empleos y abriendo nuevas oportunidades comerciales. En contraste, Correa criticó la medida, acusando al mandatario de priorizar intereses estadounidenses sobre la soberanía ecuatoriana y cuestionando su lealtad debido a su doble nacionalidad.
El intercambio de mensajes en redes sociales escaló cuando Noboa respondió señalando que su gobierno busca reactivar la economía, la inversión y el empleo, mientras acusó al exgobernante de haber facilitado el avance del narcotráfico en el país. Correa, condenado por corrupción y radicado en Bélgica, replicó defendiendo su legado y cuestionando la efectividad del acuerdo con Estados Unidos.
La controversia se da en un contexto de violencia creciente: desde inicios de 2024, Noboa elevó la lucha contra el crimen organizado a conflicto armado interno, calificando a las bandas vinculadas al narcotráfico y la minería ilegal como grupos terroristas. A pesar de estas medidas, Ecuador cerró 2025 con un récord de homicidios cercano a 9.300, según datos del Ministerio del Interior, subrayando los desafíos que enfrenta el gobierno en seguridad y desarrollo económico.
La confrontación entre Noboa y Correa refleja no solo diferencias políticas, sino también tensiones sobre el rumbo económico y la lucha contra el crimen, elementos que seguirán definiendo la agenda pública en Ecuador durante los próximos meses.








