El ejército israelí mantiene activo un amplio despliegue militar en Irán, tras haber iniciado operaciones junto a Estados Unidos el 28 de febrero. Según informan fuentes castrenses, la ofensiva aún tiene numerosos objetivos pendientes, lo que podría extender la duración del conflicto varias semanas más.
De acuerdo con un reporte de EFE, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) coordinan sus acciones con aliados estadounidenses, planeando operaciones que se prolongarían al menos hasta la festividad judía de la Pascua, y evaluando incluso un horizonte de seis semanas en total. Las autoridades militares subrayan que su enfoque no se limita a un calendario, sino a la consecución de objetivos estratégicos, principalmente la debilitación del régimen iraní.
Desde el inicio de la campaña, la Fuerza Aérea israelí ha ejecutado cerca de 400 oleadas de ataques en el oeste y centro de Irán, dirigidas a infraestructuras clave y unidades operativas de fuego y producción. Estas operaciones conjuntas con Estados Unidos habrían influido en que Hizbulá, que permaneció al margen durante la guerra de los doce días del año pasado, ahora decidiera involucrarse en el conflicto, según explican los portavoces militares.
En paralelo, el presidente estadounidense Donald Trump indicó que, aunque Irán busca un acuerdo, las condiciones actuales no son suficientes y cualquier pacto deberá incluir garantías firmes de que el país renunciará a desarrollar armas nucleares. La postura estadounidense refuerza la presión internacional sobre Teherán mientras continúa el operativo militar israelí.
La situación en la región sigue siendo altamente volátil, con implicaciones que podrían afectar la estabilidad en Medio Oriente y la estrategia de seguridad de aliados occidentales. Analistas advierten que el desarrollo del conflicto dependerá tanto de la respuesta iraní como de la coordinación de Israel y Estados Unidos en las próximas semanas.








