Israel reafirmó su capacidad defensiva frente a las recientes ofensivas con misiles provenientes de Irán y la milicia chií libanesa Hizbulá, descartando cualquier escasez de interceptores y advirtiendo que se preparan para un conflicto prolongado. Las autoridades militares subrayan que los sistemas de defensa antiaérea funcionan plenamente y que el país está listo para enfrentar nuevas amenazas.
Tal como informa EFE, fuentes del Ejército israelí explicaron que no existe ningún problema con los interceptores y que la vigilancia es constante. La operación se extenderá al menos hasta la festividad judía de la Pascua, con planes que podrían prolongarse varias semanas más, mientras el ministro de Exteriores, Gideon Saar, afirma que la ofensiva continuará hasta neutralizar lo que Israel considera «amenazas existenciales».
En la madrugada y mañana del domingo, Irán lanzó siete andanadas de misiles que causaron daños materiales en distintas regiones de Israel. Según el reporte de la organización rescatista United Hatzalah, se registraron al menos 23 impactos directos de restos de misiles. Los sistemas de defensa israelíes, entre los que destacan la Cúpula de Hierro, la Honda de David y el sistema de Flechas, interceptan proyectiles de corto, mediano y largo alcance, protegiendo áreas urbanas y estratégicas.
Desde el 28 de febrero, cuando comenzó la operación militar conjunta con Estados Unidos contra Irán, Israel ha llevado a cabo más de 400 oleadas de bombardeos. En Irán, el conflicto ha dejado al menos 1.230 muertos según cifras oficiales del 5 de marzo, mientras que en el Líbano han fallecido cerca de 800 personas, con más de 1.933 heridos y casi un millón de desplazados, según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). En Israel, los misiles iraníes han provocado 12 muertes hasta la fecha.
La situación mantiene a Israel en alerta máxima, combinando la capacidad tecnológica de sus defensas con planes estratégicos de largo plazo, mientras la región observa con atención cómo evoluciona este enfrentamiento que involucra a múltiples actores y pone a prueba la estabilidad de Medio Oriente.








