El Gobierno de Suiza mantiene conversaciones con Estados Unidos para lograr una rebaja del 39 % en los aranceles impuestos a sus exportaciones, los más altos aplicados a un socio de economía avanzada. Esta situación ha generado inquietud en el sector empresarial helvético, donde crece la presión para estrechar vínculos con la Unión Europea como medida de protección estratégica.
Según la agencia EFE, Beat Jans, miembro del Ejecutivo federal y ministro de Defensa, aseguró en un encuentro con la Federación de Empresas de la Suiza francófona que el país está decidido a continuar las discusiones con Washington. Jans explicó que el Gobierno ya ha presentado una oferta mejorada, aunque evitó dar detalles sobre la propuesta, y subrayó que la relación con Bruselas adquirirá mayor relevancia independientemente del desenlace de las negociaciones con Estados Unidos.
El presidente estadounidense Donald Trump justificó la medida alegando el fuerte superávit comercial de Suiza, que superó los 40.000 millones de dólares en 2024. Aunque los productos farmacéuticos representan dos tercios de ese valor y, de momento, han quedado fuera de la medida, el mandatario ha insinuado que también podrían ser incluidos bajo el argumento de reducir el precio de los medicamentos en su país. Otros bienes suizos afectados son la relojería, piedras y metales preciosos, maquinaria y equipos ópticos.
El golpe económico ya se refleja en la ralentización del PIB suizo, que apenas creció un 0,1 % en el segundo trimestre frente al 0,8 % registrado en el primero, según datos oficiales. Pese a la presión, Berna no contempla responder con medidas similares, consciente de que el tamaño reducido de su mercado restaría impacto a un eventual aumento de aranceles a las importaciones estadounidenses.
Estados Unidos representaba hasta el año pasado el 16,5 % de todas las exportaciones helvéticas, lo que explica la preocupación de la industria local. A su vez, el conflicto comercial ha reactivado el debate interno sobre la necesidad de reforzar la relación con la Unión Europea. Aunque una adhesión plena al bloque comunitario sigue descartada, los expertos y sectores de influencia coinciden en que Bruselas se perfila como el socio más estable frente a las tensiones internacionales.
En ese sentido, Suiza avanza en la aprobación de un nuevo paquete de acuerdos bilaterales con la UE, que amplía la cooperación en áreas como el mercado eléctrico, la seguridad alimentaria y la salud. El texto se encuentra en revisión desde diciembre y podría firmarse en la primera mitad de 2026, para luego ser sometido al Parlamento y, finalmente, a un referéndum.
Hasta hace poco, la resistencia del partido ultraconservador UDC hacía incierto el resultado de la consulta popular, pero la guerra de aranceles con Washington ha fortalecido la convicción de que la estabilidad económica de Suiza pasa por una relación más estrecha con Bruselas.








