La ONU confirmó este viernes que la Franja de Gaza enfrenta oficialmente una hambruna, una tragedia humanitaria que amenaza con extenderse a todo el enclave palestino en los próximos meses. La declaración, sustentada en los datos de la Clasificación Integrada de la Seguridad Alimentaria (CIF), describe una situación “catastrófica” que ya afecta a más de medio millón de personas en el norte de Gaza, mientras 1,1 millones adicionales viven en emergencia alimentaria.
Según EFE, el secretario general adjunto de Naciones Unidas para Asuntos Humanitarios, Tom Fletcher, denunció que la hambruna no es consecuencia de un desastre natural ni de una crisis inevitable, sino que ha sido “promovida como arma de guerra” en el marco del conflicto entre Israel y el movimiento islamista Hamás. Fletcher calificó la crisis como “predecible y evitable”, causada por la “crueldad” y la “indiferencia” de quienes mantienen bloqueado el ingreso de alimentos.
La ONU acusa directamente al Gobierno de Benjamin Netanyahu de impedir el acceso de ayuda humanitaria a Gaza, donde miles de toneladas de alimentos se acumulan en los cruces fronterizos sin poder entrar. Fletcher pidió al primer ministro israelí abrir inmediatamente los pasos del norte y del sur, para permitir que entren suministros “de manera masiva y sin obstáculos”.
La situación es crítica: desde marzo, cuando se rompió el alto al fuego, más de 200 personas en su mayoría niños han muerto por causas relacionadas con la desnutrición y la falta de atención médica. El jefe de derechos humanos de la ONU, Volker Türk, fue más contundente al responsabilizar a Israel de un posible “crimen de guerra”, recordando que utilizar el hambre como método de conflicto armado está prohibido por el derecho internacional.
Las proyecciones son aún más alarmantes. Si no se levantan las restricciones, el CIF estima que para septiembre de 2025 la hambruna podría expandirse hacia el centro y el sur de Gaza, dejando a más de 640.000 personas en privación extrema de alimentos. Además, en mayo del próximo año unos 132.000 niños menores de cinco años sufrirán malnutrición aguda, de los cuales 41.000 estarían en riesgo de muerte.
El cerco alimentario sobre Gaza ha intensificado las presiones internacionales sobre Israel, que enfrenta crecientes reclamos por parte de gobiernos y organismos multilaterales. Mientras tanto, los gazatíes sobreviven entre la escasez, la inseguridad y la incertidumbre de un futuro marcado por el hambre.








