Dos agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) fueron suspendidos mientras se lleva a cabo una investigación interna sobre un incidente ocurrido el 14 de enero en Mineápolis, donde un ciudadano venezolano resultó herido de bala en la pierna. El operativo, inicialmente descrito como un ataque violento contra agentes federales, ha generado dudas sobre la veracidad de los informes presentados por los funcionarios.
Según EFE, la revisión de videos y pruebas recientes sugirió que los agentes involucrados podrían haber presentado información falsa en sus testimonios ante el jurado. Este hallazgo llevó al Departamento de Justicia de EE. UU. a retirar los cargos federales que se habían impuesto a Julio César Sosa-Celis y Alfredo Alejandro Ajorna, quienes habían sido acusados de agredir a los agentes durante la detención.
El relato inicial del ICE indicaba que Sosa-Celis había atacado a un agente con un objeto contundente, motivo por el cual se produjo el disparo defensivo que lo hirió. Sin embargo, la evidencia audiovisual contradice estas versiones, desencadenando la suspensión administrativa de los dos funcionarios y la apertura de una investigación exhaustiva por parte de Todd Lyons, director interino del ICE.
Este episodio se suma al escrutinio público que enfrentan el ICE y el Departamento de Seguridad Interna (DHS) por la violencia de recientes operativos en Mineápolis, que culminaron con la muerte de dos ciudadanos estadounidenses, Renée Good y Alex Pretti. En paralelo, las redadas migratorias en la ciudad han concluido y los agentes desplazados han regresado, según informó el zar fronterizo Tom Homan.
El incidente también ha encendido el debate político sobre la supervisión y financiación de las agencias federales encargadas de la seguridad fronteriza. La presión de legisladores y críticos públicos incluye cuestionamientos a la secretaria Kristi Noem, quien defendió públicamente a los agentes implicados, generando controversia sobre el manejo y la ética en los operativos migratorios.








