La emoción palpable entre los médicos que recibieron finalmente las llaves de sus apartamentos reflejó el cierre de una espera que se extendió por décadas. La entrega de estas viviendas no solo marcó un hito para cientos de familias del sector salud, sino que también evidenció la influencia que puede tener una gestión pública cuando coloca como prioridad la dignidad de quienes sostienen los servicios esenciales del país.
Según la Presidencia, el reconocimiento a ese esfuerzo colectivo quedó claro en las palabras del doctor Waldo Ariel Suero, quien valoró el respaldo que el Gobierno ofreció al Colegio Médico Dominicano durante su gestión gremial. Afirmó que esa colaboración permitió viabilizar mejoras salariales, incentivos y beneficios largamente solicitados, además de empujar proyectos como este plan habitacional que hoy se concreta tras años de paralización.
El dirigente recordó que el 11 de diciembre de 2024 se presentó al presidente un pliego de demandas que llegó a incluir 18 puntos, de los cuales se cumplió la gran mayoría. Esa respuesta rápida, explicó, quedó demostrada cuando el mandatario instruyó de inmediato al Ministerio de la Vivienda para continuar las obras que hoy ya son una realidad. El propio Suero no ocultó su satisfacción al ver entregados 18 de los 20 edificios previstos, un logro que define como “milagroso” luego de tantos tropiezos.
En su intervención, también destacó el desempeño del ministro Carlos Bonilla, a quien describió como un funcionario cercano y diligente, atributos que según dijo resultaron decisivos para culminar el complejo habitacional Dr. Leocadio Peña. Las unidades, con tres habitaciones y espacios diseñados para el confort familiar, representan un avance significativo para los profesionales de la salud, muchos de los cuales esperaron más de 25 años para alcanzar este sueño.
El presidente Luis Abinader, al encabezar la entrega, subrayó que su administración mantiene como norma dar continuidad a las obras heredadas, sin importar quién las iniciara. A su juicio, esto resulta fundamental cuando se trata de inversiones hechas con sacrificio por sectores como el médico. También rememoró sus intercambios con Suero a lo largo de estos años algunos ríspidos, otros colaborativos y destacó que siempre existió un objetivo superior mejorar la calidad de vida de los galenos y fortalecer el sistema sanitario.
Desde su óptica, varios de los avances logrados no deben verse como simples mejoras, sino como actos de justicia pendientes. Recordó que políticas similares se han aplicado en otras áreas del Estado como la Policía, el magisterio y los programas sociales, que buscan reducir la desigualdad y crear un equilibrio sostenible entre inversión social e infraestructura, un desafío constante en la administración pública.
El ministro Bonilla aportó más detalles sobre el proceso, recordando que el proyecto llevaba décadas estancado por conflictos internos y fallas de la estructura original. La actual gestión tuvo que corregir múltiples irregularidades y reactivar obras que permanecían abandonadas. Aunque dos edificios quedaron pendientes por problemas estructurales previos, aseguró que el Gobierno evalúa soluciones definitivas para completar el conjunto habitacional. La inversión total superó los RD 250 millones.
Entre los beneficiarios, la doctora Daisy Altagracia Castellanos Gómez expresó el sentir de muchos al afirmar que este logro representa una reivindicación histórica para quienes han dedicado su vida al servicio público. Su mensaje resonó con especial fuerza entre los presentes, al recordar que algunos colegas llevan casi 30 años esperando por un hogar que ahora se convierte en símbolo de justicia y dignidad.
El acto reunió a diversas autoridades y líderes del sector salud, quienes celebraron no solo la culminación del proyecto, sino también el compromiso de continuar fortaleciendo las condiciones laborales de quienes sostienen el sistema sanitario dominicano. Así se cerró una jornada que mezcló gratitud, memoria y la certeza de que la perseverancia, acompañada de voluntad política, puede transformar la vida de una comunidad entera.








