Las últimas semanas han dejado a muchas familias lidiando con necesidades urgentes, y en varios barrios del municipio esa realidad comenzó a cambiar gracias a una amplia jornada comunitaria que combinó salud, alimentos y acompañamiento social. La presencia de los equipos en terreno movió a cientos de residentes, especialmente a quienes habían visto sus rutinas trastocadas por las recientes lluvias.
Según la Presidencia, la Dirección General de Asistencia Social y Alimentación Comunitaria (Dasac) desplegó su personal en sectores donde la demanda de apoyo crece a diario. La institución colocó en el centro de su estrategia una mezcla de intervenciones rápidas y ayudas directas, diseñadas para garantizar que los hogares más vulnerables puedan cubrir lo básico sin sacrificar otros gastos esenciales.
El director de la entidad, Edgar Augusto Féliz, insistió en que los operativos se sostienen en una visión más amplia del Gobierno, orientada a que ninguna familia quede desprotegida en momentos críticos. Su planteamiento se reflejó en la logística: entrega de raciones crudas, distribución de comida cocida y apoyo enseres, medidas que buscan amortiguar los efectos de la inflación y del impacto climático reciente.
Durante el primer mes de gestión, Dasac recorrió distintos puntos del Gran Santo Domingo, reforzando un esquema que ya venían aplicando desde Comedores Económicos. Féliz explicó que el paso del huracán Melissa aceleró aún más el despliegue nacional, obligando a priorizar sectores donde las lluvias dejaron charcos persistentes y afectaciones materiales. La respuesta institucional, dijo, apunta a sostener un acompañamiento constante, no solo de emergencia.
El director fue enfático en que este tipo de asistencia no debe verse como paliativo de corto plazo. Recordó que dos kits de comida representan para una familia el ahorro de varios miles de pesos, recursos que pueden redirigirse a transporte, educación o cualquier necesidad inmediata. También destacó el impacto de la medicina gratuita para quienes carecen de seguro o ingresos estables, un alivio que evita endeudamientos habituales en hogares de bajos recursos.
Los operativos alcanzaron comunidades como Los Minas Viejo, Los Platanitos Marbella, Villa Las Américas I y II, La Javilla, Rivera del Ozama, Barrio Nuevo, Juan Santos 2, La Ureña, Villa Duarte, Villa Faro, La Isabelita y Maquiteria. En cada uno de ellos se instalaron puntos de registro y entrega para agilizar el acceso de familias numerosas, un detalle clave en sectores donde la movilidad a veces se complica.
En La Ureña se llevó a cabo además una jornada médica más amplia, con consultas de odontología, pediatría, ginecología y medicina general. La entrega de medicamentos, sin costo alguno, permitió que muchos residentes pudieran completar tratamientos que habían pospuesto por dificultades económicas. Los médicos voluntarios coincidieron en que la demanda revela necesidades acumuladas desde hace meses.
La distribución de mosquiteros añadió un componente preventivo ante el riesgo de dengue, una enfermedad que tiende a repuntar cuando persisten charcos y humedad. También se entregaron canastillas para embarazadas, una señal de que la institución incorporó elementos de atención temprana pensados para disminuir la presión económica en hogares jóvenes.
Estas jornadas dejan ver la urgencia de mantener políticas sociales sostenidas, especialmente en barrios donde la vulnerabilidad no surge por un solo factor, sino por una cadena de carencias acumuladas. Mientras las autoridades continúan recorriendo distintas comunidades, los residentes valoran que, al menos por ahora, las respuestas lleguen a tiempo y con un enfoque más humano.








