Las principales bolsas europeas mantuvieron una tendencia alcista en una jornada marcada por la cautela, el vaivén de las tensiones geopolíticas y la atención puesta en el petróleo y las decisiones políticas en torno a Irán. El avance cercano al 1 % refleja un mercado que, pese a las incertidumbres, sigue encontrando soporte en otros factores macroeconómicos y en la dinámica global de los mercados.
De acuerdo con EFE, los índices europeos avanzaban a media jornada mientras los inversores observaban con atención el endurecimiento del discurso del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien advirtió a Irán sobre posibles consecuencias severas si no accedía a negociar y abrir el estrecho de Ormuz. Ese punto estratégico, clave para el transporte mundial de petróleo, se mantiene como uno de los principales focos de tensión en el tablero energético global.
En paralelo, el comportamiento de las materias primas aportaba un respiro a los mercados. El petróleo Brent retrocedía alrededor de un 0,8 %, situándose en torno a los 108 dólares por barril, lo que contribuyó a aliviar parte de la presión inflacionaria que preocupa a los inversores. En Europa, el gas natural también mostraba una ligera corrección a la baja, reforzando ese tono de moderado alivio en el frente energético.
Los principales índices del continente registraban avances sólidos: París, Madrid y Milán lideraban las subidas con incrementos superiores al 1 %, mientras Fráncfort y el Euro Stoxx 50 también avanzaban, aunque con mayor moderación. Londres, por su parte, se quedaba rezagado, pero igualmente en terreno positivo. Este comportamiento sincronizado sugiere un sentimiento de mercado relativamente estable, aunque condicionado por factores externos.
La reacción de los mercados europeos se producía tras una jornada positiva en Wall Street y señales de mejora en Asia, donde varios mercados también cerraron al alza. Ese contexto internacional ayudó a sostener el apetito por el riesgo, pese a que indicadores recientes apuntaban a un deterioro de la confianza de los inversores en la zona euro.
En ese sentido, los datos del instituto Sentix reflejaban una caída significativa en el índice de confianza, que descendía hasta niveles negativos más pronunciados que en meses anteriores. A esto se sumaban señales mixtas en la actividad económica, especialmente en el sector servicios, que mostraba debilidad en varias de las principales economías europeas, con la excepción de algunos mercados como el español.
En el ámbito financiero, el euro lograba apreciarse levemente frente al dólar, mientras la deuda alemana a largo plazo registraba un ligero repunte en su rentabilidad, señal de ajustes en las expectativas de los inversores. También destacaba el comportamiento del oro, que subía como activo refugio, en contraste con la ligera caída de la plata.
Por otro lado, el mercado de las criptomonedas mostraba descensos, con el bitcóin retrocediendo en su cotización, lo que evidencia la sensibilidad de estos activos a los movimientos globales y al clima de incertidumbre.
La atención de los inversores se dirigía también hacia los próximos datos económicos en Estados Unidos, en especial las cifras de pedidos de bienes duraderos y las expectativas de inflación de la Reserva Federal de Nueva York. Estos indicadores serán clave para anticipar los próximos movimientos de la política monetaria y su impacto en los mercados globales.
En un escenario donde la geopolítica, la energía y la economía siguen estrechamente entrelazadas, los mercados europeos continúan mostrando resiliencia, aunque con una volatilidad que mantiene en alerta a los inversores internacionales.








