La transformación de la calle del Sol vuelve a colocarse en el centro del debate urbano en Santiago, una obra que no solo busca renovar el corazón comercial de la ciudad, sino también redefinir la dinámica económica y peatonal de su centro histórico.
El ministro de Vivienda, Hábitat y Edificaciones, Ito Bisonó, realizó un recorrido de supervisión por instrucción del presidente Luis Abinader, con el propósito de evaluar el ritmo de los trabajos y fortalecer la coordinación institucional que sostiene el proyecto. De acuerdo con la información oficial ofrecida por las autoridades, la intervención está a cargo de la Comisión Presidencial de Apoyo al Desarrollo Provincial, dirigida por Ángel de la Cruz Hernández.
La agenda incluyó paradas estratégicas: la plazoleta Raudy Torres, la intersección de Las Carreras con Benito Monción y la Casa de Arte, cuya reconstrucción avanza en paralelo. También se inspeccionó el túnel de servicio en la esquina de Benito Monción con Máximo Gómez y el tramo que conecta con la calle Gregorio Luperón, frente a la iglesia La Altagracia. Cada punto refleja la complejidad técnica de una obra que va mucho más allá del simple adoquinado.
Durante el recorrido participaron la gobernadora provincial, Rosa Santos Méndez, y el alcalde de Santiago, Ulises Rodríguez, junto a contratistas, técnicos y representantes empresariales. La presencia de sectores comerciales revela la sensibilidad del proyecto: intervenir el principal eje comercial de Santiago implica equilibrar desarrollo e impacto económico inmediato.
Bisonó aseguró que habrá seguimiento diario al cronograma con la meta de concluir el adoquinado de las dos cuadras intervenidas hacia finales de marzo, siempre que el clima lo permita. La prioridad, sostuvo, es mantener el estándar de calidad alcanzado en los tramos ya finalizados. En el centro histórico, cualquier error se paga caro, tanto en imagen como en funcionalidad.
Las autoridades locales han explicado que el alto nivel freático, la presencia de aguas subterráneas y las lluvias recientes han ralentizado algunos procesos. A esto se suma la complejidad del túnel de servicio, una infraestructura clave para el soterrado de redes eléctricas, sanitarias y de agua potable. La estrategia acordada ahora apuesta por trabajar en tramos más cortos para mejorar el control y garantizar mayor durabilidad en los materiales de relleno.
El componente social también pesa. Comerciantes de la zona sostuvieron un encuentro con el ministro, quien reiteró que el objetivo es reducir las afectaciones sin sacrificar la calidad. En una vía donde cada metro cuadrado genera actividad económica diaria, la coordinación con el sector privado resulta decisiva para evitar pérdidas prolongadas.
La intervención de la calle del Sol forma parte de una tendencia más amplia en el país rescatar centros históricos como polos de actividad cultural y comercial con estándares modernos de infraestructura. En Santiago, esta obra representa una prueba de fuego para la articulación entre gobierno central, autoridades municipales y sector empresarial. El resultado final marcará no solo la estética urbana, sino también la competitividad del casco histórico frente a los nuevos polos comerciales de la ciudad.








