La República Dominicana volvió a colocarse en el radar internacional como punto de encuentro para las grandes conversaciones del presente. Con la presencia del presidente Luis Abinader, el país fue sede del Concordia Horizon Summit 2026, una cumbre que reunió a figuras de alto perfil para discutir economía global, seguridad y democracia en tiempos de incertidumbre.
El evento fue organizado por ProDominicana y la organización internacional Concordia, según informó Presidencia. La convocatoria incluyó representantes del sector público, empresarial y multilateral, consolidando a Santo Domingo como escenario de diálogo estratégico en el Caribe.
Entre los participantes locales destacaron el canciller Roberto Álvarez; la ministra Faride Raful; el titular de Industria y Comercio Eduardo Sanz Lovatón; el administrador del Banco de Reservas de la República Dominicana; la directora ejecutiva de ProDominicana, Biviana Riveiro Disla, y el vicepresidente del Consejo Nacional de la Empresa Privada. Desde Estados Unidos participó el congresista Adriano Espaillat, aportando una mirada hemisférica a las discusiones.
La dimensión internacional fue aún más amplia. Se integraron delegados del Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe, de la Fundación Rockefeller y representantes diplomáticos ante la Organización de los Estados Americanos. También participaron ejecutivos de compañías globales como The Coca-Cola Company y TikTok, reflejando el peso del sector privado en la conversación sobre comercio y transformación digital.
La agenda se movió entre dos grandes ejes: economía y comercio global, y democracia con seguridad geopolítica. En momentos en que las cadenas de suministro siguen reajustándose tras la pandemia y los conflictos internacionales, el debate sobre resiliencia comercial adquiere una dimensión estratégica. América Latina y el Caribe, históricamente vulnerables a choques externos, buscan ahora posicionarse como destinos confiables para inversión y nearshoring.
En ese contexto, Riveiro presentó al país como plataforma logística y de inversión para el Caribe, apoyándose en cifras que muestran crecimiento sostenido de las exportaciones y un clima de negocios que ha ganado terreno en rankings internacionales. Datos del Banco Central indican que la inversión extranjera directa en República Dominicana ha mantenido niveles récord en los últimos años, impulsada por zonas francas, turismo y energía.
Las discusiones también tocaron la transición energética y la resiliencia climática, temas que resultan determinantes para economías insulares. La región enfrenta fenómenos meteorológicos cada vez más intensos, lo que obliga a repensar infraestructura, financiamiento verde y alianzas público-privadas. En paralelo, el impacto de la desinformación en los sistemas democráticos abrió un espacio de reflexión sobre regulación tecnológica y defensa institucional en la era digital.
Un elemento distintivo del foro fue su desarrollo bajo la Chatham House Rule, conocida como la Regla de Chatham House, que permite utilizar la información compartida sin atribuirla directamente a los participantes. Este formato suele propiciar intercambios más francos y enfocados en soluciones concretas.
Más allá de los paneles y discursos, la cumbre envía una señal clara la República Dominicana aspira a jugar en ligas mayores dentro del tablero geopolítico y comercial. La capacidad de convocar actores de 19 países y sentarlos en la misma mesa no es un detalle menor. Para una economía abierta y dependiente del comercio exterior, construir puentes y diversificar aliados se ha convertido en una estrategia de supervivencia y crecimiento.
El reto ahora será traducir esas conversaciones en acuerdos tangibles, inversión efectiva y políticas públicas que sostengan el impulso. Los foros elevan el perfil; las decisiones posteriores son las que definen el rumbo.








