Los barrios de Santo Domingo Este amanecieron con una noticia que hacía tiempo esperaban el impulso definitivo a una red de espacios deportivos que lleva años reclamando atención. La puesta en marcha de estas obras abre una etapa distinta para decenas de comunidades que dependen de sus clubes para formar a jóvenes y mantener viva la vida comunitaria.
Sin un medio ni autor asignado al texto original, el enfoque recae por completo en la trascendencia social del proyecto y en el impacto que tendrá para cada sector involucrado.
Los trabajos, valorados en más de 300 millones de pesos, apuntan a reforzar la infraestructura deportiva en el municipio más poblado del país. Este esfuerzo busca responder a una demanda creciente: espacios seguros, techados y adecuados para que la juventud practique disciplinas que hoy sirven tanto como escape positivo como ruta de desarrollo. La estrategia abarca 11 clubes distribuidos en las tres circunscripciones de Santo Domingo Este, lo que permitirá una mejor distribución del acceso al deporte en zonas que históricamente han sido desiguales en infraestructura.
En Los Frailes comenzó la jornada, donde se dio el primer picazo para remozar su club deportivo y el de Eugenio María de Hostos, en Hainamosa. Son dos puntos que han mantenido un movimiento deportivo constante pese a limitaciones de espacio, y donde líderes comunitarios llevan años solicitando un remozamiento profundo. Más tarde, las autoridades se trasladaron a Los Tres Brazos, específicamente al Club María Trinidad Sánchez (Matrisa), donde también se anunciaron mejoras para el Club Lucerna, lo que fortalece dos enclaves de gran tradición en la Circunscripción 2.
El recorrido cerró con un acto multitudinario en el Club Italia, donde se confirmaron siete intervenciones adicionales. Los sectores incluidos Cancino II, El Pensador, Pueblo Nuevo, Los Coquitos, Juan Carlos Ramos y La Francia Nueva forman una franja urbana tan diversa como necesitada de espacios donde niños y jóvenes puedan practicar baloncesto, voleibol y otras actividades que dependen por completo de techados adecuados. Con esta expansión, prácticamente todo el municipio tendrá al menos un punto de acceso a instalaciones dignas.
El respaldo municipal también se hizo sentir, señal de que el deporte se está colocando nuevamente en el centro de la agenda social. Funcionarios locales destacaron que la construcción de estos techados no es solo infraestructura son espacios que previenen la violencia, fortalecen el tejido comunitario y sirven de plataforma para descubrir talentos que muchas veces surgen de barrios donde la disciplina deportiva marca una diferencia real.
En la actual gestión deportiva se han entregado casi una treintena de obras a nivel nacional, un ritmo que evidencia una apuesta clara por descentralizar la inversión. La intervención simultánea de 11 clubes en un mismo municipio es una señal de que el deporte vuelve a ocupar un lugar estratégico, especialmente en territorios con grandes concentraciones de jóvenes y necesidades urgentes.
El inicio de estas construcciones deja la sensación de que vienen años movidos para el deporte en Santo Domingo Este. Si los plazos se cumplen y las obras mantienen el estándar anunciado, los barrios tendrán nuevos escenarios donde la comunidad se reencuentre, los niños formen hábitos sanos y los atletas locales encuentren un espacio donde crecer sin tener que salir de su zona.








