El 2025 marcó un leve giro en la tendencia demográfica española, con un aumento en los nacimientos tras diez años de descenso continuo. Aunque la subida fue apenas del 1 %, se registraron 321.164 nuevos nacimientos, reflejando cambios sutiles en los patrones familiares y en la edad de maternidad.
Tal como informa EFE, este ligero repunte rompe la racha negativa de la última década y coincide con un retraso en la maternidad: el 10,4 % de las madres tenían 40 años o más, frente al 7,8 % en 2015. Sin embargo, las defunciones crecieron un 2,5 %, situando el saldo vegetativo en -122.167 personas, según los datos provisionales del Instituto Nacional de Estadística (INE).
El comportamiento mensual mostró un patrón irregular. Octubre y septiembre concentraron la mayor cantidad de nacimientos, mientras que febrero y junio registraron los menores. En cuanto a las defunciones, enero y diciembre fueron los meses más fatales, con septiembre presentando la menor mortalidad.
A nivel territorial, Madrid y País Vasco lideraron los incrementos de nacimientos con 3,3 % y 3 %, respectivamente, mientras que Melilla y Ceuta sufrieron descensos significativos. En defunciones, las mayores subidas se observaron en Ceuta, Melilla y Canarias, y los saldos vegetativos negativos se concentraron en Galicia, Castilla y León y Andalucía, dejando a Madrid y Murcia como excepciones con crecimiento poblacional positivo.
El análisis de edades revela dinámicas contrastantes las muertes entre menores de 4 años disminuyeron, especialmente en varones, mientras que los fallecimientos en personas de 80 a 84 años aumentaron, con un pico entre varones de 5 a 29 años. Este panorama refleja no solo cambios demográficos, sino también desafíos para políticas sociales y sanitarias enfocadas en una población cada vez más envejecida y con maternidad retrasada.








