La regulación de los casinos en cruceros que navegan en aguas dominicanas entra en una nueva etapa, con un esquema de licencias que busca poner orden a una actividad en crecimiento dentro del turismo marítimo. La medida introduce requisitos formales, costos diferenciados y controles más estrictos para las embarcaciones que ofrezcan este tipo de entretenimiento a bordo.
De acuerdo con lo informado por el portal especializado ARECOA, el Ministerio de Hacienda y Economía estableció que los cruceros que operen salas de juegos de azar deberán contar con una autorización oficial para operar en territorio marítimo dominicano. Esta disposición forma parte de un esfuerzo institucional por regular una práctica que, aunque vinculada al turismo, no contaba con un marco claramente definido en el país.
La normativa no solo exige el cumplimiento de la licencia, sino que también establece criterios específicos para su obtención. Entre ellos, se detalla que los costos dependerán de la capacidad de pasajeros de cada embarcación. Para cruceros con entre 2,000 y 3,499 pasajeros, la licencia tendrá un costo de RD$1,000,000, mientras que para aquellos con 3,500 pasajeros o más, el monto asciende hasta RD$1,500,000.
Más allá del aspecto económico, el reglamento introduce una serie de obligaciones orientadas a fortalecer la transparencia y la seguridad del sistema. Los operadores deberán implementar mecanismos de control que ayuden a prevenir actividades ilícitas, incluyendo disposiciones claras para evitar el lavado de activos y el financiamiento del terrorismo. Este enfoque coloca la regulación dominicana en línea con estándares internacionales que buscan blindar el sector turístico de posibles riesgos financieros.
El alcance de la medida también define con precisión qué se entiende por casino en este contexto. Se trata de espacios habilitados dentro de los cruceros de primera categoría que ofrecen juegos de azar exclusivamente a los turistas a bordo mientras las embarcaciones permanecen en puertos, fondeadas o navegando en aguas dominicanas.
Esta iniciativa apunta a reforzar el posicionamiento del país como destino turístico competitivo en el Caribe, ampliando la oferta de entretenimiento para los visitantes que llegan por vía marítima. Al mismo tiempo, introduce un esquema de supervisión estatal que busca garantizar que la actividad se desarrolle bajo condiciones controladas y seguras.
El paso dado por las autoridades también abre la puerta a nuevas oportunidades económicas, ya que la regulación formal de los casinos en cruceros podría generar ingresos adicionales para el Estado, al tiempo que promueve una mayor formalización de esta actividad dentro del sector turístico dominicano.








