La Contraloría General de la República abre una nueva etapa en su historia institucional. Con la toma de posesión de Geraldo Espinosa Pérez como contralor general, el órgano rector del control interno del Estado dominicano se propone ejecutar una transformación estructural que apunta a modernizar procesos, elevar la supervisión preventiva y blindar el uso de los recursos públicos.
Según informó la Presidencia, el funcionario fue juramentado por el ministro administrativo de la Presidencia, Andrés Bautista, y asumió el cargo con un Plan de Transformación de los Procesos Misionales que ya fue presentado al presidente Luis Abinader. La iniciativa contempla una aplicación gradual y sostenida, enfocada en fortalecer el control interno y optimizar la eficiencia operativa de las instituciones estatales.
Espinosa, quien hasta su designación se desempeñaba como subcontralor, agradeció la confianza depositada mediante el Decreto 84-26 y dejó claro que el eje central de su gestión será la transparencia con resultados medibles. Su propuesta gira en torno a diez líneas estratégicas que buscan actualizar el rol preventivo de la Contraloría, en consonancia con estándares internacionales de fiscalización.
Uno de los puntos más relevantes es la transformación de las Unidades de Auditoría Interna para que operen como “minicontralorías” dentro de cada institución pública. La idea no es nueva en el ámbito global, pero sí representa un paso firme en el contexto dominicano, donde la Ley 10-07 de Control Interno ya establece la responsabilidad de cada entidad en la gestión y vigilancia de sus propios procesos financieros. La diferencia ahora estaría en el alcance técnico y en la supervisión más cercana.
El plan también incluye auditorías posfocalizadas basadas en gestión de riesgos, un modelo que prioriza áreas vulnerables en lugar de revisiones generales indiscriminadas. Este enfoque, utilizado por entidades fiscalizadoras en América Latina y Europa, permite optimizar recursos humanos y técnicos, concentrando esfuerzos donde existe mayor probabilidad de irregularidades.
Otro elemento novedoso es la supervisión material de bienes, obras, equipos y contratos de alquiler bajo parámetros inspirados en la IGAE de España (Intervención General de la Administración del Estado). Este organismo español es referencia en control previo y control financiero permanente, lo que sugiere que la Contraloría dominicana busca alinearse con prácticas de mayor rigurosidad técnica.
La desconcentración operativa de órdenes de pago de bajo riesgo también forma parte del esquema, lo que podría agilizar procesos administrativos sin sacrificar control. En paralelo, se fortalecerán las unidades de auditoría del sistema de Seguridad Social con personal especializado, un punto sensible dado el volumen de recursos que maneja ese sector.
Espinosa adelantó que habrá mayor coordinación con la Dirección General de Presupuesto, Compras y Contrataciones Públicas, la Dirección de Ética e Integridad Gubernamental y la Unidad Antifraude. Esa articulación interinstitucional será clave para evitar duplicidades y cerrar brechas en la fiscalización del gasto.
El perfil académico y profesional del nuevo contralor respalda la dimensión técnica del proyecto. Licenciado en Contabilidad por la UASD, con especialización en Tributos Internos, máster en Gestión y Análisis de Políticas Públicas y un MBA en Operaciones por la PUCMM, acumula más de dos décadas en el sector público impulsando sistemas de control y supervisión financiera.
La efectividad del plan dependerá, más que de los anuncios, de la capacidad de ejecución y del respaldo político sostenido. En un país donde el debate sobre la calidad del gasto público es permanente, cada paso hacia un control interno más robusto tiene impacto directo en la confianza ciudadana y en la credibilidad institucional.
El reto está planteado convertir la Contraloría en un ente más preventivo que reactivo, más técnico que burocrático, y más cercano a estándares internacionales que a viejas prácticas administrativas.








