Irán y Rusia se preparan para llevar a cabo este jueves ejercicios navales conjuntos en el mar de Omán y el norte del océano Índico, con el objetivo de fortalecer la coordinación y la seguridad en una de las rutas marítimas más estratégicas del mundo. La maniobra refleja un aumento en la presencia militar de ambos países frente a las crecientes tensiones internacionales en la región.
Tal como informa EFE, los ejercicios partirán desde el puerto de Bandar Abás, en el sur de Irán, y buscan desarrollar la cooperación entre las armadas, especialmente en la protección de buques comerciales y petroleros, así como en operaciones contra el terrorismo marítimo. El vicealmirante Hasan Magsudlu, portavoz de las maniobras, destacó que la meta es mejorar la interacción sostenible en la navegación y reforzar las capacidades conjuntas frente a posibles amenazas.
El comandante ruso Alexei Sergiev, presente en Bandar Abás, señaló que las relaciones bilaterales permiten afrontar desafíos marítimos y costeros de manera coordinada. Ambas naciones, que firmaron un acuerdo de asociación estratégica en enero de 2025, han realizado maniobras conjuntas en varias ocasiones, algunas de ellas con la participación de China, consolidando un frente naval con alcance regional.
Las maniobras se desarrollarán al este del estrecho de Ormuz, por donde circula cerca del 20 % del petróleo mundial. Recientemente, la Armada de la Guardia Revolucionaria iraní llegó a cerrar parcialmente el paso, en un contexto marcado por las negociaciones nucleares entre Teherán y Washington y la presión militar estadounidense, incluyendo el despliegue de los portaaviones USS Abraham Lincoln y USS Gerald R. Ford en la región.
El líder supremo iraní, Ali Jameneí, respondió a las amenazas estadounidenses minimizando su impacto y advirtiendo sobre la capacidad defensiva de Irán. “Un portaaviones es ciertamente una máquina peligrosa, pero más peligroso que el portaaviones es aquella arma que puede enviarlo al fondo del mar”, afirmó, subrayando la determinación de su país de proteger sus intereses estratégicos.
Estas maniobras reflejan no solo la consolidación de los lazos militares entre Irán y Rusia, sino también la voluntad de ambas naciones de mostrar fuerza y coordinación frente a la presión internacional, especialmente en puntos clave para el comercio energético mundial.








