Una potente explosión sacudió este lunes un hotel en el corazón del distrito de negocios de Kabul, generando confusión y dejando un número todavía indeterminado de heridos y afectados. La detonación ocurrió en un área que suele recibir visitantes extranjeros y acoge numerosas oficinas corporativas.
Tal como informa EFE, el incidente se produjo en un establecimiento ubicado en la calle Gulforoshi, dentro del área de Shahr-e-Naw, conocida por su concentración de hoteles y oficinas frecuentadas por empresarios internacionales. Las autoridades han acordonado la zona y desplegado fuerzas de seguridad para esclarecer la naturaleza de la explosión, que aún no ha sido confirmada como un ataque dirigido.
El hecho recuerda a otros incidentes similares en la misma zona, como el ataque de diciembre de 2022 al Hotel Longan, donde hombres armados hirieron a varios ciudadanos chinos. Desde la llegada al poder de los talibanes en agosto de 2021, la violencia a gran escala ha disminuido, pero los ataques selectivos, especialmente de grupos como Estado Islámico de Khorasan (EI-K), siguen siendo una amenaza latente en Kabul.
El EI-K ha orientado su estrategia hacia objetivos específicos, incluyendo mezquitas de minorías chiíes y establecimientos frecuentados por extranjeros. En los últimos años, han sido blanco de atentados embajadas y hoteles que alojan a inversores internacionales, especialmente chinos, quienes representan un interés económico estratégico para el régimen talibán en sectores como minería y petróleo.
Garantizar la seguridad de los pocos extranjeros que se aventuran en Afganistán es clave para los talibanes, cuya legitimidad descansa en mostrar orden y estabilidad. Cada ataque selectivo no solo genera víctimas inmediatas, sino que también amenaza la reactivación económica y los vínculos internacionales, especialmente con socios cruciales como China.
La explosión de este lunes vuelve a poner en evidencia la fragilidad de la seguridad en el centro de Kabul y la persistencia de grupos armados que desafían el control talibán, dejando una sombra de incertidumbre sobre el futuro inmediato de la capital afgana.








