Grecia ha tomado medidas preventivas para proteger su espacio aéreo en el Mediterráneo oriental, desplegando un sistema de misiles MIM-104 Patriot en la isla de Cárpatos. Esta decisión responde al incremento de tensiones tras un ataque reciente con drones en una base británica de la región.
Según informa EFE, la medida forma parte de un fortalecimiento estratégico de la defensa aérea griega. La acción busca anticiparse a posibles amenazas luego del ataque perpetrado con drones de fabricación iraní contra la base británica de Akrotiri, en Chipre, drones que habrían partido desde el Líbano, territorio donde opera el grupo chií Hizbulá, aliado de Irán y catalogado como terrorista por la Unión Europea.
Cárpatos, ubicada a unos 550 kilómetros al oeste de Chipre, se convierte así en un punto clave para la vigilancia y protección aérea en el extremo sureste del Mediterráneo. Los misiles Patriot, de origen estadounidense, poseen un alcance máximo de 150 kilómetros y capacidad para interceptar aviones, drones, misiles de crucero y balísticos, atacando hasta nueve objetivos de manera simultánea.
Además de este despliegue, Grecia ha enviado cuatro cazas F-16 a Chipre para reforzar la seguridad aérea, y se espera la llegada de las fragatas ‘Psara’ y ‘Cimón’. La fragata ‘Cimón’, en homenaje al general ateniense que combatió en la batalla de Salamina y en Chipre, cuenta con misiles Aster-30, mientras que ‘Psara’ dispone de un sistema anti-drones C-UAS probado previamente en operaciones en el Mar Rojo.
Con estas acciones, Grecia busca consolidar un escudo defensivo que combine capacidades aéreas y navales, asegurando la protección de sus territorios insulares frente a amenazas externas en una región cada vez más volátil.








