Gregory Bovino, figura central de las controvertidas operaciones migratorias en Estados Unidos, anunció su retiro tras décadas de servicio en la Patrulla Fronteriza. Su gestión, marcada por estrategias extremas aplicadas en grandes ciudades, dejó un legado que provocó debate nacional y protestas masivas.
Como informa EFE, Bovino, jefe de la Patrulla Fronteriza de El Centro, California, de 55 años, concluirá su carrera federal a finales de este mes. Su nombre se vinculó especialmente a operativos en urbes como Los Ángeles, Chicago, Charlotte, Nueva Orleans y Mineápolis, donde las acciones bajo su mando derivaron en la muerte de dos ciudadanos estadounidenses, incluidos Renée Nicole Good y Alex Jeffrey Pretti.
La muerte de Pretti, de 37 años, en Mineápolis, desató críticas que cruzaron líneas partidistas y llevó a que la Casa Blanca reubicara a Bovino de regreso a la frontera con México. Mientras Bovino defendió que el ciudadano representaba una amenaza, videos de testigos y revisiones oficiales indicaron que no intentó disparar, y que otro agente ya le había retirado su arma legalmente portad. Dos agentes involucrados fueron suspendidos durante la investigación.
Fuentes cercanas a Bovino señalaron a EFE que su retiro responde a una carrera larga y marcada por la fidelidad a sus convicciones y al estilo migratorio promovido durante la administración de Donald Trump. La combinación de operaciones agresivas en ciudades y fronteras ha dejado una huella controvertida que seguirá siendo debatida en los círculos de seguridad y política migratoria.
Analistas destacan que las tácticas aplicadas por Bovino reflejan un enfoque más rígido que el habitual en la frontera, con implicaciones directas sobre la percepción pública del manejo de la inmigración en Estados Unidos. Su retiro podría abrir un periodo de revisión y ajuste de las políticas migratorias urbanas, especialmente en ciudades gobernadas por demócratas, donde las tensiones con las comunidades locales fueron más visibles.
La salida de Bovino marca el fin de una etapa en la Patrulla Fronteriza, dejando preguntas abiertas sobre cómo equilibrar la seguridad con los derechos civiles y la reacción ciudadana ante operativos de alto impacto.








