Buenos Aires se despertó paralizada este jueves, con trenes, vuelos, metro y autobuses interrumpidos, mientras decenas de trabajadores marchan hacia el Congreso. La jornada, marcada por un ambiente tenso y operativo de seguridad masivo, refleja la creciente oposición a los cambios que propone la reforma laboral en el país.
De acuerdo con el reporte de EFE, la Confederación General del Trabajo (CGT) lidera la cuarta huelga general durante el Gobierno de Javier Milei, acompañada por 13 sindicatos más y la Central de Trabajadores de Argentina (CTA). La medida comenzó pasada la medianoche y ha afectado tanto a sectores fabriles como a servicios esenciales, incluyendo la salud pública.
El impacto se refleja en la logística: la Cámara de Líneas Aéreas (JURCA) canceló más de 400 vuelos, afectando a 64.000 pasajeros y clientes de carga. Además, la Secretaría de Trabajo instó a los empleados de trenes y autobuses a abstenerse de tomar medidas de acción directa, mientras que el Gobierno anunció que descontará la jornada a los funcionarios públicos que se sumen a la huelga.
Movilizaciones se desarrollan en distintas provincias, con accesos a la capital bajo custodia de la Gendarmería. Según una estimación preliminar del Instituto de Economía de la Universidad Argentina de la Empresa (UADE), la paralización podría costar entre 400 y 600 millones de dólares, dependiendo del nivel final de adhesión.
El debate clave se centra en la reforma laboral, que ya obtuvo luz verde en el Senado el 12 de febrero tras violentos enfrentamientos entre policías y manifestantes. La Cámara Baja tiene previsto discutir el proyecto en una sesión que se iniciará a las 14:00 horas locales (17:00 GMT), con un panorama político y social cargado de tensión e incertidumbre sobre el futuro del empleo en Argentina.








