La administración de Donald Trump intensificó su control migratorio durante su mandato, registrando la detención de 379.000 inmigrantes entre el 20 de enero de 2025 y el 20 de enero de 2026, según cifras recientes. Este aumento refleja una estrategia centrada en la vigilancia estricta y la aplicación rigurosa de la ley migratoria.
Según EFE, Todd Lyons, director interino del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), detalló ante el Congreso que entre los arrestados se incluyen más de 7.000 presuntos pandilleros y más de 1.400 terroristas conocidos o sospechosos. Lyons enfatizó que la agencia mantiene su compromiso con los principios de responsabilidad legal para quienes ingresan al país de manera irregular.
El contexto de estas acciones se vuelve aún más complejo debido a incidentes recientes en Minesota, donde la respuesta ciudadana se intensificó tras la muerte de dos ciudadanos estadounidenses en operativos con disparos de agentes federales. Esta situación llevó a la administración a moderar temporalmente algunas redadas en la región, mostrando la tensión entre la política migratoria y la percepción pública.
Paralelamente, los demócratas mantienen su rechazo a aprobar la financiación del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) mientras no se ajusten ciertas medidas controvertidas, como la obligatoriedad de órdenes judiciales para ingresar a viviendas o la regulación del uso de máscaras por parte de los agentes. De no alcanzarse un acuerdo con los republicanos antes del fin de semana, el DHS podría enfrentar un cierre administrativo, generando incertidumbre sobre la continuidad de sus operaciones y programas de seguridad fronteriza.
La combinación de políticas estrictas y el escrutinio político refleja el delicado equilibrio que enfrenta la administración de Trump entre seguridad nacional, derechos civiles y aprobación legislativa, mientras el país sigue debatiendo el enfoque más adecuado para su sistema migratorio.








