El ejército israelí desencadenó esta tarde una serie de bombardeos en el sur del Líbano, luego de ordenar la evacuación del poblado de Shehour, situado a unos 22 km de la frontera, y a pesar del alto el fuego vigente.
Según la agencia EFE, las fuerzas armadas israelíes advirtieron que estaban atacando “infraestructuras terroristas del Hezbolá en el sur del Líbano”. Al menos una hora antes del inicio de los ataques, se emitió un comunicado señalando que los edificios marcados en Shehour y zonas aledañas serían objetivo de ataque y que los residentes debían abandonar la zona para evitar riesgos.
El episodio se inscribe en un contexto más amplio desde la entrada en vigor del alto el fuego el 27 de noviembre de 2024 entre Hezbolá e Israel, se han registrado bombardeos casi diarios por parte del ejército israelí en territorio libanés, bajo el argumento de impedir el rearme del grupo chií. En su comunicado, las fuerzas israelíes indicaron que “permanecer en la zona designada del edificio le pone en riesgo”.
El pueblo de Shehour se encuentra al borde del río Litani, que marca el límite por debajo del cual debe existir un área desmilitarizada según la resolución 1701 de la Naciones Unidas y el propio acuerdo de cese al fuego.
Asimismo, días antes, Israel bombardeó un campamento de refugiados libanés próximo a la ciudad de Sidón, provocando la muerte de 13 personas según autoridades del Líbano, mientras el ejército israelí lo calificó como un complejo de entrenamiento de la Hamas, extremo que Hamas negó.
El nuevo ataque se percibe como una escalada de la estrategia israelí de atacar objetivos en el sur del Líbano sin esperar un nuevo estallido total. Por su parte, el gobierno libanés y Hezbolá han denunciado reiteradamente que Israel viola tanto la resolución 1701 como el acuerdo del alto el fuego de 2024 al continuar incursiones y mantener posiciones cerca de la frontera.
Con este escenario, la tensión en la zona limítrofe crece mientras la comunidad internacional observa con inquietud el riesgo de que un solo incidente derive en un nuevo ciclo de enfrentamientos entre Israel y Hezbolá.








