El guionista iraní Mehdi Mahmoudian salió en libertad ayer después de pasar 17 días detenido, un episodio que ha puesto nuevamente en el foco internacional la represión de las protestas ciudadanas en Irán. Su detención estuvo vinculada a la firma de un manifiesto crítico contra el líder supremo, Ali Jameneí, en el que se denunciaba la represión de los movimientos sociales.
Según informa EFE, Mahmoudian fue liberado tras pagar una fianza de 60.500 millones de riales (aproximadamente 34.500 euros). Junto a él, los activistas Vida Rabbani y Abdulah Momeni también recuperaron su libertad tras cumplir con el mismo requisito económico, luego de haber suscrito el mismo manifiesto.
El documento firmado por los artistas y activistas acusa a Jameneí de “autorizar el asesinato masivo y sistemático de ciudadanos” durante la represión de las protestas que estallaron a finales de diciembre por la depreciación del rial y que derivaron en un movimiento ciudadano que exigía cambios profundos en la República Islámica. La violencia alcanzó su punto álgido los días 8 y 9 de enero.
Mientras el Gobierno reconoce 3.117 fallecidos, organizaciones opositoras como HRANA, con sede en Estados Unidos, estiman que las muertes podrían superar las 7.000, con más de 11.700 casos en verificación y alrededor de 53.000 arrestos. En paralelo, seis políticos reformistas que criticaron la represión fueron detenidos recientemente, cuatro de ellos ya liberados.
Mahmoudian es coautor de la película ‘Un simple accidente’, junto al realizador iraní Jafar Panahi, Nader Saeiver y Shadmehr Rastin. La película, que relata la historia de un expreso político que planea vengarse de su torturador, marcó el regreso de Panahi a la pantalla tras su salida de prisión y ha recibido la Palma de Oro en Cannes, además de estar nominada a dos Óscar en las categorías de guion original y película internacional. Panahi y Mahmoudian se conocieron en prisión, y Panahi ha declarado que regresará a Irán tras la promoción del filme.
La liberación de Mahmoudian refleja la creciente presión internacional y el papel de la comunidad artística en denunciar las vulneraciones de derechos en Irán, mientras el país sigue lidiando con un clima de tensión política y social.








