El sureste de Brasil enfrenta una emergencia sin precedentes tras las intensas lluvias que azotan el estado de Minas Gerais, dejando tras de sí destrucción y pérdida de vidas. Las localidades más afectadas luchan por recuperarse mientras equipos de rescate siguen trabajando en condiciones aún riesgosas.
Tal como informa EFE, el número de víctimas fatales ascendió a 66, con tres personas todavía desaparecidas en Juiz de Fora y Ubá. Los bomberos lograron localizar a uno de los desaparecidos en Juiz de Fora, ciudad de medio millón de habitantes que concentra la mayor parte de las muertes, actualmente con 60 confirmadas.
Las lluvias, que comenzaron el pasado lunes, han provocado graves daños en infraestructuras y obligaron a unas 4.700 personas a abandonar sus hogares o refugiarse temporalmente. La región, caracterizada por su geografía serrana, es especialmente vulnerable a deslizamientos e inundaciones durante el verano austral, lo que complica las labores de búsqueda y asistencia.
En Ubá, aún se busca a un menor, mientras que dos personas siguen desaparecidas en la ciudad. Otros municipios de la zona, como Cataguases, también sufrieron inundaciones por el desbordamiento del río Pomba entre jueves y viernes, ampliando el alcance de la emergencia.
Los equipos de rescate continúan sus operaciones en el quinto día de búsqueda, aprovechando la mejora temporal de las condiciones climáticas, aunque persiste la amenaza de nuevos deslizamientos debido a la saturación del terreno. La situación subraya la fragilidad de las comunidades frente a fenómenos meteorológicos extremos y la necesidad de planes de prevención más sólidos.








