Un joven escocés de 24 años, exapprentice de cervecería de Dunblane, que se alistó en una unidad mercenaria rusa, ahora enfrenta una controvertida situación tras la negación de su solicitud de ciudadanía.
De acuerdo con The Times, Jay Fraser, quien afirmó haber matado a diez soldados ucranianos durante su servicio, esperaba obtener la ciudadanía rusa mediante esa participación. Sin embargo, Moscú rechazó su petición porque él se unió a una milicia privada, no al Ministerio de Defensa.
Esto deja a Fraser en un limbo legal de ser deportado al Reino Unido, podría enfrentar hasta catorce años de prisión. Como única alternativa, otra vez le ofrecen firmar un nuevo contrato militar y volver al frente, una opción que lamenta profundamente.
Fraser expresó arrepentimiento por su “enorme, estúpido error” y denunció haber sido objeto de maltratos y engaños por parte de sus camaradas de combate, lo que erosionó su idealismo inicial.
Hoy continúa luchando cerca de Kramatorsk, sin plan claro de regreso, mientras las autoridades británicas advierten que quienes combatan por Rusia podrían enfrentar consecuencias al regresar








